Por Leonardo Mora colectivozerkalo@gmail.com Un joven de aspecto inteligente y pelo largo me ha preguntado si las películas, o más bien el hecho de ser filmado, puede hacer daño, si puede destruir a una persona. En mi corazón la respuesta ha sido que sí, pero le he dicho que no. Werner Herzog, Conquista de lo inútil. En el breve prólogo del libro Conquista de lo inútil , Werner Herzog señala sin falsa modestia lo que ha consignado durante la realización de uno de los más importantes filmes de su carrera, Fitzcarraldo (1981): “Estos textos no son un informe de rodaje –este apenas se menciona-, y son un diario solo en el sentido más amplio. Se trata de otra cosa: más bien paisajes interiores, nacidos del delirio de la selva. Pero tampoco de eso estoy seguro”. Conquista de lo inútil se nos revela entonces no como un higiénico diario de viaje que refiere encuentros de ocasión, pasajes de dudoso interés y anécdotas jocosas para un público ávido de entre...
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