sábado, 27 de junio de 2015

El sida visto desde la provincia (1985): un manifiesto de Zoraida de Cadavid

Los invitamos a leer este texto -con impronta de vanguardia y manifiesto- escrito en 1985 por Zoraida de Cadavid, una de las mejores escritoras del departamento del Tolima -lamentable e injustamente olvidada- el cual reflexiona brevemente y con gran actualidad sobre el sida como flagelo social, emparentado con la persecución al homosexualismo por parte de ciertos medios de comunicación.
Foto de Diane Arbus: 'A young man with curlers at home on west 20th street'.


Por Zoraida de Cadavid





Nuestros amigos son las alegrías

el amor y el invencible espíritu del hombre


Aldous Huxley



Me dirijo al alma de los humanos, arte de esa Gran Alma Universal Hermafrodita.


    Hablo en nombre del respeto al que tienen derecho todos los humanos: manifestación suprema de la Divina Gracias que es la Vida.


     Me refiero a los homosexuales: en nombre del legado que ellos han legado al mundo de la inteligencia, la productividad en los campos de la música, la poesía, la literatura, la danza, el teatro, las matemáticas, la astronomía, la botánica, la arquitectura y la ingeniería -que ingeniería viene de Ingenio. No los nombro: el mundo se ha delatado, inclinado ante lo inextinguible: son Eternos. 


    Y es que la inteligencia no está en la cabeza: ella es el fruto de la triada: de la cópula entre el alma, el espíritu y el cuerpo: creo que de la comunicación orgásmica con el universo la inteligencia extiende su luminosidad. Se aprende y aprehende a través de los sentidos. El fruto de una cópula puede ser o positivamente creadora o, negativamente destructora. Por Freud conocemos la importancia de la líbido a través de su canalización fecundizante.


      El homosexualismo, que fuera privilegio de emperadores, reyes, papas estadistas, ha invadido las esferas sociales todas; ha proliferado de una manera insólita durante los últimos tiempos. Los historiadores, los sociólogos, los que todo lo saben, afirman que cuando una civilización está en decadencia, ellos se multiplican: Yo no estoy de acuerdo con esa afirmación. O, mejor: civilización decadente es a homosexual como homosexual es a civilización decadente.


    Sin nombres, pero con evidencias, juzguemos a la historia: miremos, midamos. NO TODA LA GENTE SABE QUE HACER CON LO QUE TIENE; NO TODOS TIENEN YO Y LA OTRA GENTE ES MUCHA.


    El rechazo de la sociedad, de la otra mucha gente (estúdiese el caso en Tótem y tabú, por supuesto en otras referencias). Sintiéndose rechazado y anormal, se siente culpable: toda culpa conlleva per sé un castigo, y el homosexual, sobre todo en ciertos niveles, se autocastiga; en Derecho se llama punición.


    Para hacer más afrentoso el genocidio, hay códigos condenativos en la vieja Europa, en el Nuevo Mundo, y más increíble aún: en sociedades modernas dizque revolucionarias centroamericanas: esto para vergüenza y atropello a la Fraternidad Universal. El sabio Código Napoleónico, vigente en innumerables países del mundo, lo excluye como delito.


    ¿Cuántos siglos de resistencia?  ¿Cuánto tiempo de rechazo? ¿Cuánto tiempo de ostracismo? ¿Cuántas horas de soledad? ¿Cuánto tiempo de ignominia? Si usted frecuenta medios homosexuales pregunte cuántos han ido a clínicas de reposo, cuántas tentativas de suicidio, y cuántos suicidios.


     Ahora que el hombre ha llegado a la luna: ¡LOS INTERPLANETARIOS ENEMIGOS DEL HOMBRE! Ahora, después de haber utilizado armas bacteriológicas, arboricidas, lapidarios, despiadados, sin corazón, sin alma, ahora quieren matar lo que no tienen: El alma de los homosexuales. Se llama FRATICIDIO.


     “NO MATARÁS: CUALQUIERA QUE MATARE SERÁ CULPABLE DE JUICIO”. Mateo 33: 39.


    Ahora, les quieren matar el alma y agigantar el miedo: los medios de comunicación rivalizan en el asunto haciendo de los horrores del siglo, como dijera Morín, un espectáculo. Ahora les quieren endilgar el SIDA que, corroborado por científicos, se contrae por vías de secreción salival, lacrimal. ¿Será, señores, que únicamente besan y lloran los homosexuales?


     No más torturas: más respeto a los medios de comunicación sensacionalistas.


       Con la autoridad que me confiere el haber vivido con ellos hace más de veinte años, para acercarme a mis semejantes, si nos acercamos a su conocimiento, veamos: ellos me han abierto su corazón que tienen corazón. Yo he llorado y he sangrado con ellos y no solamente por la ausencia de un amante: YA ES TIEMPO DE QUE SANGREMOS TODOS.

   
 No más rechazos: sé de sus sacrificios, sé de su soledad. La soledad o es nociva o es productiva. La soledad solamente es bella y productiva cuando no es dolorosa: cuando ella se ha nutrido y hasta saciado de las compañías.


    Yo los he respetado: respetar al otro es aceptarlo como es. Yo los he respetado y los he amado. Sé de su sensibilidad: ningún ser humano es capaz de hacer gala de sus buenas maneras, su finura espontánea, su deseo de agradar: ellos han rescatado ese remanente de caballerosidad que matara la liberación femenina.


    Antes de concluir, debo recordarles que estos actos de autocastigo o autopunición pueden revertirse.


     Señores de los medios de comunicación: los invito a respetar una legión de este gran ejército de La Vida. Ustedes son una parte muy importante de La Vida.


   Gracias.



*Este texto fue publicado originalmente en la revista Combate, edición de agosto 23 de 1985 y recogido posteriormente en un libro de la autora llamado Crónicas de Provincia. Se ha transcrito íntegra y literalmente por permiso de la autora.

     

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