miércoles, 26 de abril de 2017

Reseña sobre Once More Time with Feeling (2016) de Andrew Dominik, documental sobre Nick Cave and the Bad Seeds




"ONE MORE TIME WITH FEELING" / ANDREW DOMINIK/ 113 MIN. / DOCUMENTAL-MUSICAL / CLASIFICACIÓN B / ***** /2016 / 🇬🇧🇫🇷




Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com




Como parte de la muestra itinerante: "Ambulante 2017", y después de una espera de más de seis meses desde su estreno en algunos teatros del mundo, se presentó en varias salas de cine mexicanas “Once More Time with Feeling”, apoteósico documental filmado en 3D a cargo de Andrew Dominik (“Chopper”, 2001; “The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford”, 2007). La experiencia cinematográfica, musical y poética que le espera al espectador con este título se quedará corta en esta reseña, toda vez que“Once More Time with feeling” no solo se incluye como otro gran filme sobre la legendaria banda australiana Nick Cave and the Bad Seeds, sino que además supera con creces todo lo que se había visto en el agitado viaje iniciático “The Road to God Knows Where” (Uli M. Schüppel, 1990) y en la más biográfica “20,000 Days on Earth” (Iain Forsyth & Jane Pollard; 2014).



    Recurriendo a un estilo muy diferente y en casi dos horas, Dominik captura la esencia y parte de la inventiva detrás de uno de los mejores discos que ha grabado el grupo, aunque lo más interesante aquí, es el motivo, las circunstancias y el drama humano que permitieron que una obra de arte de la magnitud de “Skeleton Tree” (Bad Seed Ltd., 2016 ) pudiera alumbrarse.



    La muerte trágica de Arthur Cave, hijo de Nick, en Julio de 2015, después de caer de un acantilado en un abuso de LSD mezclado con Cannabis, supuso un punto de inflexión y un derrumbe emotivo para el cantante y para su esposa. A pesar de ello y aún lidiando con el duelo, Cave supo dar forma a lo incomprensible: a eso de tener que aceptar la provisionalidad de todos aquellos a los que amamos, admiramos y respetamos; llevó a letras, acordes y melodías la extraña regla de supervivencia que nos invita a asumir lo que ya no podemos cambiar en la vida y más bien nos obliga a persistir, y a seguir viviendo. Ese es el combustible que impulsa a la película, una suerte de estoicismo en el que siempre se balancean las alegrías y las tristezas, un raro antídoto con el que muchos mortales al final llegan a curarse.

    El director recurre en la puesta en escena a un sólido tono monocromático que intensifica los sencillos pero majestuosos planos de los músicos, el estudio y el equipo de grabación. Destacan también, el uso circular y entrometido del travelling, las luces estroboscópicas, el deslumbrante recurso de la fotografía a “contra-luz” y la saturación del brillo y el reflejo sobre el color negro. La conjunción efectiva de todos estos elementos hace posible que en muchos momentos nos sintamos parte de la música, de la escena y de las emociones que allí se están gestando, buena prueba de ello podrá obtenerse durante el visionado cuando discurre la interpretación de piezas como “Girl in Amber” o “Distant Sky”.

   El aporte narrativo viene de la mano del propio Nick, con las lúcidas y elocuentes respuestas que ofrece al documentalista en improvisadas y aleatorias entrevistas en su casa o en una limosina, complementadas con recursivas tomas de los alrededores londinenses e incluso, con uno que otro truco de post-producción que equilibra el aura oscura y algo fantasmagórica del largometraje, insertando cálidos registros policromáticos obtenidos de otros formatos.

    Las complejas capas de drones, música concreta y arreglos de cuerdas que caracterizan al vanguardista “Skeleton Tree” quedan al descubierto en las distintas escenas en las que se recrean los ocho tracks que conforman el album, y en las que puede verse y escucharse al resto de la banda -especialmente al no menos relevante Warren Ellis- completando con electrónica portátil, delicada percusión y discretos arpegios de guitarra, la voz y la intensidad de la interpretación del “crooner”. Nicholas Edward Cave es un artista que constata, una vez más, como el único camino posible para la realización personal y creativa de cualquier hombre es aquel que dicta el dolor, Andrew Dominik, por su parte, descresta, porque cuenta con la pericia y prudencia suficiente detrás del lente, para mostrarnos todo el brillo de semejante milagro.

jueves, 20 de abril de 2017

Arca (2017) : el más reciente trabajo sonoro-existencial de Arca (Alejandro Ghersi)






Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com




ARCA / "ARCA" / XL RECORDINGS / 2017 / 44 min. / ★★★★1/2 🇻🇪

“In homosexual sex you know exactly what the other person is feeling, so you are identifying with the other person completely. In heterosexual sex you have no idea what the other person is feeling… because you´re not a woman therefore you cannot feel or know what a woman feels”.

WILLIAM BURROUGHS (1980)


Se veía venir: el tercer larga duración del artista venezolano Alejandro Ghersi, mejor conocido en la escena electrónica como Arca, es una obra maestra y paradójicamente el mejor disco del mundo Alterlatino en lo que va del año; la grabación con título homónimo es su disco más personal, el culmen de una búsqueda de texturas y de una identidad sonora y el primero en el que se atreve con el canto; si su música ya era abrasiva y lisérgica ahora con la lírica Ghersi ha dado la estocada final, penetrando e infectando con letras sencillas y versos directos la consciencia y la emotividad del oyente. Cada corte en “Arca”, es una herida hecha por un clavo que se ha oxidado con todo el dolor, el desasosiego y una forma única , sin reparos, sin máscaras y muy sincera de amar.

     Arca, un DJ radicado en Londres con una carrera musical forjada en New York University, puede jactarse de un curriculum en el que se incluyen tres mixtapes, igual número de EP´s (“Barón libre” y “Stretch” 1 & 2; 2012-2014), la androginia bizarra y la síntesis monótona de su album debut ("Xen", 2014), la crudeza y organicidad en un intento por esculpir con beats y secuencias la deformidad- heredera del genio del Aphex Twin mas oscuro- de "Mutant" (2015) y además, celebradas colaboraciones, mezclas y producciones con nombres tan importantes del mainstream como FKA Twigs ("LP1", 2014), Kanye West ("Yeezus", 2013), Frank Ocean ("Endless", 2016) y Björk ("Vulnicura", 2015).



Con “Arca” el artista lleva sus obsesiones a un nuevo nivel en el que su talento, experto en generar estructuras de lava y esperma digital, se completa con una voz dulce y operática, en la que hasta la forma de respirar y el mínimo susurro cuentan. Como producto final tenemos el pop más enraizado y despechado que se haya escrito desde los días de Chavela Vargas, aquí sodomizado por capas de ambient, industrial, IDM y glitch.

    En el tema de apertura Ghersi canta desconsolado: "Quítame la piel de ayer / Una sombra de destellos en tu piel / Y de una vez de instancia / Tal vez / Sin ti / no sé nada", mientras tanto, paralelo, se erige una columna sonora cimentada con feedbacks que nos acercan al borde de un abismo. Más adelante en la preciosa "Anoche" y sobre la nostalgia por la pérdida, el ahora cantante, vocaliza: "Anoche yo te amé / y tú me dejaste trizas / Anoche yo soñé / Nuestra muerte simultánea / Anoche yo lloré / De felicidad, qué extraño me sentí". Tampoco se quedan atrás las secciones instrumentales, posiblemente lo mejor que Arca haya compuesto en su carrera, como puede comprobarse en el reprise de "Saunter", en "Urchin", en el ritmo dominatriz de "Whip" y en la excepcional "Castration".

    En "Sin Rumbo" Ghersi pone a prueba sus destrezas con el falsetto y nos recuerda cuan pesada es la desolación posterior a la ruptura: " No hubo advertencia esta vez / Y qué dolor /Qué amargura/ No saber /... no poder Sentirte / Poder besarte"; por otro lado, las cristalinas melodías y letra de "Coraje" podrían colarse, como un bonus track en español, en el etéreo y bello "Vespertine" (Björk, One little indian, 2001) e incluso, no se queda atrás,la pulsante y más comercial "Desafío", una parodia euro-dance que con su homo-erótico coro a muchos les resultará irresistible.

   En tiempos en los que palabras como amor, alma o sentimiento carecen de valor funcional, espiritual o evolutivo, se han trivializado o se han cambiado por memes y publicaciones arrogantes y descorazonadas, la sensibilidad de Arca y su sexualidad convulsa, visceral- aunque desprovista de frivolidad queer barata- nos recuerdan lo importante que es para nuestra existencia como humanos, sintonizar con todas esas palabras, vivirlas y entregarlas sin temor, puesto que nunca nos van a abandonar, solo podemos aprovecharlas, domesticarlas, hacerlas canción. "Ámame otra vez / Si te atreves".

viernes, 14 de abril de 2017

Nota sobre Making Space: How the Brain Knows Where Things Are (2014), libro de Jennifer M. Groh




Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com


Contrario a la idea caprichosa que aún defiende cierto sector del desprestigiado pensamiento post-moderno, existe una REALIDAD y dicha REALIDAD es independiente de la “re-significación linguística”, los mitos fumados de las culturas ancestrales pre-colombinas o la actitud del intelectual que se niega a tener certezas absolutas y al que nada le sorprende porque bajo su concepción desarraigada, la ciencia y sus más importantes antecendentes: el judeo-cristianismo y los aportes de las mentes de los primeros califatos, son discursos efímeros, aislados y posibles solo en una “subjetividad enajenada” impuesta por “Occidente” y el patriarcado. El colmo de esta perspectiva lo encontramos en la Estética, una disciplina que ha sido maltratada por las especulaciones de los hijos no reconocidos de Peirce y Saussure, los estudios de género o el materialismo histórico; cada uno ha forzado a su manera la investigación sobre el arte y su experiencia como la búsqueda de una serie de códigos y sub-textos, la reconstrucción de un historial de agravios contra la mujer ó la manida afirmación que reduce nuestra existencia como especie a una eterna lucha de clases. Así, según muchos “estetas” cegados por el humanismo, tendríamos unos ojos para ver el mundo y otros para ver el arte, configurados por algún sistema (de signos, perversamente machirulo ó capitalista) y esa seria la mejor explicación de porqué algunos logramos deconstruir una narrativa masculinizada de las elites en una pintura, una canción o una película y otros, posiblemente el proletariado, no.

   En la superación de tales imposturas, tan peligrosas como dogmáticas, es un placer encontrarse con libros elementales y certeros como “MAKING SPACE” ó de “Cómo el cerebro sabe dónde están las cosas”. La obra firmada por la profesora Jennifer M. Groh es la columna vertebral de los cursos de Neurociencias y Neurobiología en Duke University; en algo más de doscientas páginas acompañadas con sencillas ilustraciones, Groh presenta sin rodeos enigmáticos, apoyada en la química, la física y la medicina, la manera como nuestro cerebro diseña un sentido de ubicación espacial que considera una variedad de fuentes sensoriales y motoras, y cómo dicho sentido espacial es clave en la modelación de nuestras capacidades cognitivas, permitiéndonos descubrir los detalles más simples sobre esa REALIDAD que nos rodea, capacidad que afecta, de paso, la manera en la que pensamos y recordamos.

    “MAKING SPACE” incluye, entre otras, una explicación sobre la forma cómo nuestros ojos detectan la luz y deducen la localización y origen de la misma, un problema que ya científicos - ó los primeros y más rigurosos filósofos - como Demócrito, Alhazen o Kepler, que no Derrida, dedujeron. En una segunda parte la autora se interesa por las conexiones entre la visión y los sentidos del cuerpo (posición y tacto) y cómo es que nuestros cerebros detectan la configuración del mismo, un proceder que no es necesariamente líquido, y en el que se debe analizar el papel de las neuronas y la incidencia tanto del potencial de reposo como el de acción que transcurre en la membrana celular.
The fig leaf - Dibujo de Francis Picabia

      Explicada la relación entre cuerpo y señales neuronales, se procede a ofrecerle al lector un capítulo dedicado a la comprensión de la utilización de la posición espacial de las neuronas por parte del cerebro para organizar la información proveniente de los diversos estímulos del mundo exterior, respondiendo a cuestiones del tipo: identificación de dónde termina un objeto y dónde comienza otro, qué es el campo receptivo y cómo algunas neuronas se muestran mas sensibles a los bordes y los límites de ciertos objetos que otras. La organización cerebral de las sensaciones sigue el esquema de un mapa, insiste Groh, y ocurre tanto en la corteza visual como en la discutida “corteza somato-sensorial” (cuerpo dentro del cerebro). La disposición de dichos mapas es la responsable de las famosas sensaciones "fantasma" (muy frecuentes en personas con amputaciones) y el complejo trastorno de identidad de la integridad corporal.

     Uno de los apartados más llamativos es el títulado: “Sherlock Ears”, allí se pretende dar solución al rompecabezas de la organización del sonido, y es que nuestro cerebro en ese proceso, como un hábil sabueso, reúne varios tipos de pistas, incluyendo sutiles diferencias en el tiempo, la intensidad, el contenido de frecuencia y hasta el movimiento de la cabeza. Nuestros oídos no forman imágenes de sonidos y nuestros cerebros tampoco diseñan mapas para codificar su ubicación, dice.

    En la disertación también se abordan temas como los marcos de referencia y de navegación, esto es, los distintos entornos empleados por el cerebro para la organización de la información visual, auditiva y somato-sensorial y la misión fundamental que dicho órgano cumple en la transformación de todo tipo señales en nuevos marcos de referencia que faciliten la interacción entre estos sistemas sensoriales. Saber dónde estamos y cómo navegamos de un lugar a otro depende en parte del sistema vestibular, que es nuestro sentido del equilibrio, pero dicho sistema trabaja en conjunto con la visión y los sistemas motores para actualizar permanentemente nuestro sentido de posición y evitar que nos perdamos, anota Groh.

    En la parte final de “MAKING SPACE” se pretenden enlazar los distintos tipos de cognición con el sentido del espacio, como ocurre por ejemplo con la relación entre el espacio y la memoria, ya que al reflejarse esta en múltiples mecanismos neuronales ocupa múltiples regiones cerebrales, que al entrar en relación con las funciones espaciales terminan superponiéndose. Groh presenta una serie de teorías y experimentos que sugieren que el cerebro también usa estructuras sensoriales y motoras para pensar y razonar. involucrando un conjunto amplio de funciones mentales, que son moldeadas por los múltiples propósitos de la compleja infraestructura neuronal.

    Una fundamentación como la que ofrece este libro es obligatoria para todo aquel que pretende adentrarse en la disímil explicación de la belleza y la experiencia estética, como para aquel que simplemente quiera dar respuesta al interrogante que sirve de subtitulo del volumen; a fin de cuentas un buen artista busca principalmente provocar a nuestros sentidos empleando tecnología de diversa índole que a fuerza tiene que vérselas primero con nuestra experiencia REAL del mundo y después con nuestro marco conceptual, partido político y bagaje erudito. Dado que existe una REALIDAD fisiológica que a lo largo de nuestro paso por la tierra ha permitido que desarrollemos algo como la Cultura, es absurdo pasar por alto que dicha base permanezca intacta, como afirmar que ha cambiado radicalmente desde que bajamos de los arboles solo porque empezamos a hablar, leer ó escribir, la pregunta más bien es porqué nosotros sí y una ameba no. Esa cultura tampoco se limita a la transformación de la naturaleza, ni a las relaciones económicas, debe mucho a la idea de un Dios, al consumo de carne animal y no humana, al humor, a la optimización de roles acorde al sexo y diseño anatómico de hombres y mujeres, entre otras. Esforzarse por comprender todo lo anterior te permitirá valorar en sus justas proporciones la opinión de muchos críticos pretensiosos que van al cine a ver historias o que buscan códigos ocultos en una escultura, como además, esquivar la estafa de cualquier especialista en Neuro-marketing que te encuentres por la calle.

Making Space: How the Brain Knows Where Things Are / Jennifer M. Groh / Harvard University Press / 2014/ Pasta Dura / 256 pp. / ***1/2

Nota sobre Immersion (Piss Christ) (1987) de Andrés Serrano



Por Herbert Neutra

herbertneutra@icloud.com

IMMERSION (PISS CHRIST) / ANDRES SERRANO / 150 x 100 cms. / Fotografía- Vidrio- Crucifijo de plástico-Ámbar- Poliuretano-Orina? /1987/ 🇺🇸

       Desde su presentación a finales de la década de los ochenta, la fotografía de Serrano se hizo famosa por las interpretaciones aleatorias que distintos críticos y sectores de la sociedad americana quisieron otorgarle: estuvieron aquellos que vieron en ella un intento de activismo y sabotaje político a los valores de la cristiandad por parte del autor, algunos líderes religiosos que se ofendieron y pugnaron por la censura de la misma tíldandola - posiblemente por la poco convencional técnica con la que se materializó- como grotesca y banal y otros, que dentro de dichas instituciones atendieron a un “significado” menos blasfemo y la propusieron como una denuncia por parte del fotógrafo neoyorquino sobre la manera como la sociedad laica contemporánea ha olvidado y condenado como desechables los valores e iconos de la fé. (Beckett, 1998) .

     Es cierto que Serrano logró un reconocimiento importante en los círculos artísticos por el origen particular de algunos de sus materiales de trabajo ( fluidos corporales de todo tipo de sudor a semen, sangre ó heces) y también que, con la decadencia de las vanguardias del siglo XX se hizo complicado discernir dentro del arte de los últimos treinta años cuáles obras son simplemente hedonistas, vagas y superficiales y cuáles son portadores de un verdadero valor estético , con “Immersion”, no obstante, si deja de verse y empieza a divagarse, es normal equivocarse.

      En la imagen vemos a Jesus padeciendo en la cruz, yaciendo en un infierno carmesí , desangrándose a pleno sol, posiblemente, en el Gólgota, los recursos minimalistas empleados por el artista: una figura convencional de plástico sumergida en un liquido rojizo-amarillo , supuestamente la orina del autor, una captura fotográfica en primer plano de la escena y el positivado directo de esta en Cibachrome, se convierten en una bella pieza que nos ofrece toda la intensidad de la crucifixión e invita al espectador a sumergirse en el famoso momento, tantas veces descrito por evangelios como Mateo (27), Marcos (15), Lucas (22) o Juan (19).

     Escribía F. Dretske sobre el intento de análisis de cualquier tipo de información y el contenido proposicional de un tipo de señal: la “información” debe ser considerada como algo objetivo, natural, cuya existencia, generación o transmisión, no depende de la interpretación cognitiva de un posible agente, así cualquier acontecimiento que forma parte del mundo es una señal que transporta información que existe incluso antes de usuarios que la interprete (1987; cap. 6) . ¿Ustedes qué ven?.

P.S: Para más Inri del ateísmo académico , A. Serrano proviene de una familia católica hondureña, ha manifestado muchas veces su adscripción al cristianismo y su vinculación laboral con algunas instituciones eclesiásticas (las menos radicales), es bien conocida.

lunes, 10 de abril de 2017

El lado sensual del terror: Raw (2017) de Julia Ducournau


Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com


Desde su estreno el año anterior en el Festival de Cannes, este filme había generado gran expectativa, vendiendo como publicidad la anécdota de varios espectadores desmayados y otros cuantos vomitando durante su proyección. Finalmente se ha presentado masivamente en varias salas de cine del mundo y, aunque quien escribe presume de un estomago fuerte, hay que decir de entrada que “Raw” (“Voraz”, “Crudo”, “Grave”, “Freaking”) pasa la prueba del paladar como una película provocadora, bella, entretenida y sardónica, aún cuando apenas bordea la perturbación y la aberración digestiva prometida en su cartel; por supuesto para gustos hay colores y sabores y al final de su visionado, ustedes dirán si no les hizo falta usar los dos dedos y si efectivamente les cayó pesada.







     Justine hace parte de una familia de veterinarios y vegetarianos políticamente correctos, cuando la joven cumple los dieciséis se embarca en la tradición académica de sus parientes y se adentra en un mundo truculento, seductor y despiadado con todo aquel que no logra encajar. Justine es una adolescente retraída recién llegada a la universidad y todo lo que pasa a su alrededor, dentro de su cabeza y con sus hormonas es ya de por sí espeluznante. La debutante Julia Ducournau nos entrega un trabajo ambicioso en el que actualiza , adapta y rinde homenaje a títulos y nombres del terror moderno como “Suspiria”, Brian de Palma ó “Rabid”; e incluso se atreve con el costado más escatológico y eugenésico de Pier Paolo Pasolini.

   Cada plano en este largometraje es una composición estilizada y sensual de dichas influencias, en la que se olvida la previsibilidad del argumento y se enaltece la visceralidad de las imágenes, a veces en clave suspenso y la mayoría como una divertida comedia negra. Considérese a “Raw” como otro inteligente comentario sociológico sobre la decadencia del mundo liberal actual - junto a “Split” o “Get Out”, ambas curiosamente estrenadas durante lo que va del año- y ubiquémosla como una interesante película de culto a la que le falta algo de carne para convertirse en un verdadero clásico. RAW / 2016 / JULIA DUCOURNAU / GÉNERO: TERROR CONTÉMPORANEO / PAÍS: FRANCIA-BÉLGICA / CLASIFICACIÓN: R (+18) / DURACIÓN: 99 min. / **** 






















El famoso crayón oblongo / El puente (2025) - Una crónica poética y un relato breve de William Alexander Medina Méndez

 El famoso crayón oblongo                                            Salta cadáveres (1989) - Pedro Alcántara Herrán   "Eres esclava de...