miércoles, 31 de mayo de 2017

Reseña sobre Halo (2017), el más reciente álbum de Juana Molina



HALO / JUANA MOLINA / CRAMMED DISCS / 2017 / 56 Min. /★★★★


Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com


El viaje artístico de Juana Molina es un constante retroceso, un viaje en reverso hacia una fuente de juventud estética idílica, una búsqueda caprichosa de lozanía y verdor que se va reflejando en el nivel y la calidad en ascenso de cada disco que la argentina graba.

   Y es que entre el camino que lleva del pop socarrón aunque tímido con la electrónica de “Tres Cosas” (Domino, 2004), a la experimentación medular y el despliegue de todas las esencias sonoras de su universo particular, disponibles en este formidable “Halo”, no solo hay mucho trecho: también está la evidencia de la manera en que Molina en cada producción aterriza en una estación más cerca de esa tierna infancia a la cual su alma pertenece; una infancia que se traduce en una música que se haces juguetona, más intuitiva y más lúdica, aunque no por todo esto menos compleja y onírica. 


                                                                                                                                 
Este periplo lo inició un poco tarde, cuando, insatisfecha con sus logros y reconocimientos como actriz en el mainstream televisivo de su tierra patria, decidió empezar a construir y a trabajar por sus verdaderos sueños; poco importó el improvisado cambio de rumbo, porque a fin de cuentas "¿Quién las edades cuenta? Lo que no consideras es que uno crece y las edades quedan… Para entender todas las edades, 15, 20 o 36 están en mí todas las edades” (“Wed 21”, Crammed Discs; 2014). La sentencia  que emitiera en su placa anterior, ahora se cumple con creces: en su séptimo álbum Juana Molina nuevamente rejuvenece y se sirve del concepto de la luz mala, esa que resplandece de la osamenta de los animales muertos tiempo después de que se les entierra, para atraer a fanáticos y curiosos a casi una hora de canciones que comienzan con ritmos sencillos y rimas que cualquiera podría balbucear, para convertirse en disimiles encuentros sonoros donde la etiqueta folktronica se queda corta (v. gr. “Estalacticas").


Divertida y gloriosa es “Paraguaya”, con su letra hechicera y su fondo de cuerdas, con reminiscencias de tanguedia, colorida y pulsante Sin dones”, con la dulce voz de Molina al final del corte arrastrando al dance a todas las calacas. Tampoco desmerecen “Cosoco”, con su ingenio lingüístico, bien secundado por una original percusión programada, o las maravillas onomatopéyicas y progresivas detrás de “In the Lassa” y “A00 B01”; luego está “Cara de espejo, un pastiche de todos los tracks anteriores con estudio sobre el ego en tiempo de redes sociales incluido y la grandiosa “Cálculos y Oráculos”, cuyarica bella y acertada calza con la recursiva mezcla entre capas de sintetizador y soplidos de botella.


   Con más de diez años intentándolo, Juana por fin puede jactarse de  haber excavado lo suficiente, ya no solo para mostrarnos la candidez de una niña inquieta, sino además, todas las melodías que sus huesos son capaces de susurrar.


sábado, 27 de mayo de 2017

Graduación (2016) de Cristian Mungiu: ética y razón para el ocaso de la familia








Por Leonardo Mora
sonidosrare@gmail.com



El gran director rumano Cristian Mungiu, conocido en el mundo del cine a raíz de su premiado filme Cuatro meses, tres semanas y dos días (2007), regresa con Graduación (2016), (nombre original rumano: Bacalaureat, Bachillerato), un filme extraordinario en el que se ponen en la palestra los valores y la ética que un hombre de familia rumana desea imponer categóricamente a su única hija, Eliza (actuación de María-Victoria Dragus), la cual se juega la oportunidad de ser aceptada en una universidad de Inglaterra: presión académica y personal, éxito, independencia, autodeterminación, un buen cargo a futuro, son los lastres del mundo contemporáneo que la chica se ve obligada a alcanzar a toda costa, aunque ella sufra un terrible y traumático atropello a su integridad, el cual resulta ser el eje argumental de la película. 






El director de nuevo recurre a una radiografía cruda, naturalista, de imágenes, ambientes y situaciones grisáceas en el corazón de una triste y apocada Rumania, y desarrolla una historia familiar de clase media en el que la tensión constante de la trama es agravada, exagerada, por el ineludible paso del tiempo que determina el uso constante de los planos secuencias. Con simpleza de situaciones, recursos técnicos y puestas en escena, el poder de Graduación recae íntegramente en la magistral actuación de unos personajes con los que, con pasmosa facilidad, cualquier familia, cualquier persona, pudiera identificarse: la moral razonada y desinfecta que nos asegura por medio de un buen comportamiento que alcanzaremos la felicidad, la paz, lamentablemente no puede llevarse a cabalidad en un mundo que parece mejor un campo de batalla: si el hombre es un lobo para el hombre, como mencionaba el siempre contemporáneo y efectivo Thomas Hobbes en su áspero Leviatán, Romeo, el personaje esencial del filme (encarnado por Adrian Titieni), representa tal consigna muy bien y asegura su poder y sus deseos a través de una hipocresía evidente con la que intenta resguardar el castillo de naipes de su familia, pero el cual lamentablemente se va desmoronando en el curso de la película.

  Romeo es el típico padre de familia al que duras experiencias y el agrio sabor de la vida le han inculcado la necesidad de reponerse del funcionamiento del mundo social, sus instituciones, y empezar a crear unas reglas personales en el que el fin justifica los medios, frase que explica el maquiavelismo por excelencia pero que paradójicamente nunca escribió el autor de El Príncipe. Pero la intransigencia de Romeo poco a poco le cobrará caro sus propósitos y le enseñará que aunque tenga las mejores intenciones, las personas, su familia, no son moldes en los cuales puede verter sus expectativas y redimir las secuelas de su vida frustrada. 




Nota sobre Epiphany I: Adoration of the Magi (1996), obra de Gottfried Helwein




GOTTFRIED HELWEIN / “EPIPHANY I: ADORATION OF THE MAGI” / ÓLEO Y ACRÍLICO SOBRE LIENZO, 210 x 33 cms. / 1996 🇦🇹

Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com


"Wirkliche Kunst hat die Macht, beim Betrachter
oder Zuhörer Bereiche zu öffnen, von denen er
bis dahin gar nicht wusste, dass es sie gibt.” *



En las pequeñas fronteras de mi mundo y de mi trabajo diurno, que por fortuna no se equiparan a los límites de mi mente y mis ganas de aprender, he conocido a gente de distintos tipos, razas, estrato social, países y raigambres. Algunas de estas personas son de origen germánico y creo fervientemente que, conforme más las conozco y me dejo llevar por mis naturales e instintivos prejuicios, más logro ubicarlas en dos grupos bien diferenciados: en uno están los welfareros que rechazan el poder limpiador del jabón, que se cansaron de vivir del seguro de desempleo en su país y que vinieron a Latinoamérica a impresionar con su pasaporte y un curriculum rebuscado, un perfil que les facilita, sin duda, drogarse gratis, conseguir espos@s y difundir una actitud eco-fascista, que se resiente hasta porque cocinas un pedazo de carne en su presencia, aún cuando se dice incluyente y respetuosa con todas las formas de obrar y pensar, especialmente con las de las minorías. 

   En el otro grupo están individuos adinerados, en su mayoría retirados, que simpatizaron con las peligrosas causas ideológicas durante la primera mitad del siglo XX, que hablan con orgullo de los Nibelungos mientras te ofrecen cerveza y embutidos impresionantes y que con la misma disposición se dejan compartir lo último de Wolfgang Voigt. Conocí a “Marlene” en un ostentoso sector de Ciudad de México, al que me dirigía para visitar su galería y a pedirle asesoría ejecutiva; cuando me solicitó que la ayudara sosteniendo sus pertenencias, mientras descendía atareada de un Mercedes Benz Clase C plateado, dos de los objetos que me pasó me llamaron mucho la atención: un desgastado vinilo de la Marschmusik editado en su momento por el Tercer Reich y un brillante catálogo del Denver Art Museum conmemorativo de una exposición dedicada al austríaco-irlandés Gottfired Helwein. “Ten mucho cuidado, estoy haciéndome a mi colección particular de pornografía”, comentó en plan jocoso y con un inglés muy acentuado, tal cual como nos han enseñado las películas de Hollywood.



Me enfoque en el libro dedicado a Helwein ya que sobre la música del oscuro LP aún me sigo documentando. Tenía como muchos, escasas referencias sobre el artista, nada mas allá de los trabajos diseñando las portada de discos de Rammstein (“Sehnsucht”, 1997) y Scorpions (Blackout, 1982) y de sus colaboraciones con el otrora escandaloso Brian Hugh Warner (el famosísimo Marilyn Manson) y en dicho sentido el catálogo me ofrecía una gran puerta de entrada. 

  Gottfried Helwein (1948) es un pintor y fotógrafo de la postguerra que ha logrado como pocos, capturar el espíritu de una época y una historia que la mayoría de los talentos de su generación y una crítica amamantada por el marxismo se ha negado a aceptar, a entender y que opta por evadir. 



La polémica y la provocación son la base de su creación artística, pero Gottfried no es un otro incendiario al uso, como muchos hijos de la mediocridad post-moderna; con sus piezas ha consolidado una posición estética y política, en la que muestra todo lo que nadie quiere ver con gran calidad y sin trivializarlo e intentar denunciarlo. Sus temas no se enganchan con “aquello contra lo que esta de moda protestar” y en su arte figurativo se capturan y materializan algunos tabúes que a muchos espantan o que les cuesta explicar. 

   En sus trabajos se recupera la belleza, el esplendor y el sentido de un tiempo en el que el proyecto emancipatorio y supremacista de una nación parecía inevitable,  aunque también se encuentran híbridos con iconos de la cultura popular actual y con escenas violentas, bizarras o sacras, siempre con un característico y desafiante hiperrealismo. Lo de Helwein empezó desde sus días como estudiante de la Akademie der Bildenden Künste en Vienna, cuando inconforme con el método de enseñanza, decide pintar un frío y objetivo retrato del Führer, después de cortarse las manos; desde entonces ha venido incorporando avances tecnológicos y otras practicas en un estilo en el que debe mucho al manierismo y otro tanto a Warhol y a Beuys.

   Dentro de las paginas del catálogo de Marlene estaba: “Epiphany I”, una recreación en poderoso claroscuro de la famosa adoración de los magos (Nuevo Testamento, Mateo: 2-12). La pintura hace parte de una serie de tres obras de corte similar. En esta, aparece, bañada por un rayo de luz en el centro, una hermosa y orgullosa mujer aria -posiblemente beneficiaria del programa Lebensborn- presentando el fruto de su vientre a un grupo de oficiales de la SS, dos de ellos observan al niño, un tercero, ubicado a la derecha, lo hace de forma muy cuidadosa; otro, cumpliendo la diligencia burocrática, sostiene un documento y mira a “La Madonna”. El bebé posa y dirige la mirada al frente. 


La imagen fácilmente podría pasar como un registro fotográfico de una situación recurrente durante el dominio y expansión nacionalsocialista en el centro y norte europeo (circa. 1937), zona geográfica en la que el programa eugenésico nazi esperaba fomentar y subsidiar la reproducción de sus genes. Gottfried Helwein entrega una monumental y perturbadoramente bella reproducción del milagro de la maternidad, que por momentos desconecta al espectador del contexto y que adicionalmente supera con creces cualquier intento de reproducción mecánica del suceso. 

*”El arte verdadero tiene el poder de abrir zonas del espectador o el oyente, de las cuales desconocía su existencia."

miércoles, 24 de mayo de 2017

Reseña sobre Sumisión (2015) de Michel Houellebecq







SOUMISSION / MICHEL HOUELLEBECQ / FLAMMARION (2015, FR)- ANAGRAMA (2016, ESP.) / 320 pag. /★★★

“Tel est le cas, dans nos sociétés encore occidentales et social-démocrates, pour tous ceux qui leurs études, mais la plupart n'en prennent pas, ou pas immédiatement conscience, hypnotisés qu'ils sont par le désir d'argent, ou peut-être de consommation chez les plus primitifs, ceux qui ont développé l'addiction la plus à certains produits (ils sont une minorité, la plupart, plus réfléchis et plus posés, développant une fascination simple pour l'argent, ce « Protée infatigable»), hypnotisés plus encore par le désir de faire leurs preuves, de se tailler une place sociale enviable dans un monde qu'ils imaginent et espèrent compétitif, galvanisés qu'ils sont par l'adoration d'icônes variables : sportifs, créateurs de mode ou de portails Internet, acteurs et modèles”.


(Houellebecq, 2015: 11)*



Por Herbert Neutra

herbertneutra@icloud.com



La ahora popular y anticipada obra de Michel Houellebecq tuvo como telón de fondo en su lanzamiento el 7 de enero de 2015 a los lamentables sucesos contra el diario Charlie Hebdo. Dichos atentados sirvieron de bandera verde a una cadena de terror que se hizo pan de cada día para los habitantes de muchos estados fallidos de la futura Europaistan. Francia, Suecia, Bélgica, Reino Undido, Alemania y próximamente España y Holanda, se tendrán que acostumbrar a los gritos de “¡Allahu Akbar!”, a los cuerpos desmembrados de sus compatriotas y de los turistas, a los hashtags y filtros ridículos que siguen invitando a agarrase de los úteros y a prender velitas, y sobre todo, a las medidas de tolerancia e igualitarismo de sus enclenques y carismáticos líderes, un lobby de liberales de la centro-izquierda, necrófilos, pedófilos, feministas y menopáusicos, subsidiados por la franja milloneta del propio islam (Qatar, Arabia Saudita, EAU), que han sabido ganarse el corazón de una generación de votantes, académicos, socialites y simpatizantes, creyentes acérrimos de que el asunto de los “kebab” es una religión de paz porque conocen a tres musulmanes que viven en su particular “violencia pasiva” y van al mismo trabajo, o porque a falta de cojones y carácter, consideran que cuestionar una fe, tan atrasada y peligrosa como la del profeta Mahoma, se convierte en una forma de racismo.

     Si estás en este nutrido y creciente grupo, posiblemente te interese saber: a) ningún proceso de colonización anterior podría justificar el ejercicio del terrorismo; b) es fácil defender causas monoteístas ajenas cuando te la pasas escupiendo sobre las propias, aún cuando las desconoces y son estas las que te permiten la comodidad de vida “pagana/ ateísta” subsidiada que mal o bien llevas; c) el Qur’an y sus 114 suras, no solo se deben tomar al pie de la letra, ya que son revelación directa de Alá a Mahoma, sino que el tono pacifista de aquellas que se exponen en La Meca se convierte en belicismo una vez que el profeta concentra a su ejército en Medina; d) ni entre devotos de dicha fe existe la paz; e) la exitosa y polémica novela de Houellebecq no es precisamente ni un Nobel de literatura ni un baño de sangre y finalmente, f) que  la preocupante debilidad y decadencia de los galos, de la cultura de Occidente y muy pronto de Latinoamérica, no es menos que el resultado del honrado e ingenuo buenísimo/oportunismo/manginismo/progresismo que tanto defiendes en redes sociales. 

    Es posible que Sumisión te ofenda por varios motivos, de entrada, porque el personaje principal, llamado François, “un gordo converso a flaco, un moreno ahora “claro” de 44 años, habitante de la cosmopolita París, con un doctorado en algo tan poco productivo, funcional y masculino como la literatura francesa del siglo XIX, no solo es caricaturizado por el autor, sino que cumple con todas las características por las que el mundo se está quedando sin hombres de verdad: François es el típico humanista que se escondería en caso de guerra, aquel que no tiene principios de pertenencia con nada ni con nadie, pero que al final se adscribe a lo que sea, por algo de estatus, vagina, dinero y la oportunidad de pasársela inflando su vacía existencia con drogas, círculos de falsa intelectualidad y relaciones pasajeras, generalmente con mujeres frívolas, de poca valía moral y reproductiva con similares ambiciones académicas y personales.



  También querrás pasar de dicha obra, porque sin complicarse con una argumentación política extensa, Houellebecq sabe presentar las bien intencionadas creencias de la izquierda como la base y causa de la extinción de la democracia moderna; dicha izquierda con su falta de valores, libertinaje, reaccionismo ecológico, incubación de VPH y una agenda de no agresión y brazos abiertos NO puede oponerse a la causa de cosas como el Islam, ya que bajo sus mal-informados marcos históricos, el musulmán es el único oprimido y discriminado por el perverso macho blanco hetero-patriarcal. Denigrarás de Sumisión, porque además tu generación, aparte de acomodada es cobarde y tarde o temprano terminará sometida por la palabra o la fuerza de los machos de un pueblo acostumbrado a follar cabras, disparar fusiles, pasar sed y morir por aquello en lo que creen. Esa impotencia del europeo políticamente correcto, aquella que sigues como ejemplo, es la que con muy pocas armas le permitirá hacerse con el poder en el año 2022 a partidos como la alianza del Frente Republicano y al hipotético Partido de la Hermandad Musulmana.

    Los momentos más perturbadores del libro los encontrarás cuando el triunfo de este nuevo orden, que las mayorías elegirán a consciencia, jubile a las maestras, desterrándolas de las centros universitarios, ahora transformados en ambientes en los que se pugna por la enseñanza de oficios útiles y básicos; mientras que al resto de las mujeres se les devuelva a sus roles como amas de casa, se les imponga una vestimenta que no ofenda a las tradiciones y que resulte provechosa para la economía, para la sexualidad y para las oportunidades de empleo de otros hombres. 


   Aunque las cosas pueden ponerse peor y tal vez pienses en el suicidio, cuando descubras que la mediocridad en la escritura y estilo del autor, sus pobres descripciones, el uso reiterativo de muchas expresiones, su pedantería sobre el canon literario e incluso su descarado plagio, no le hacen justicia a tus años de formación profesional como un brillante literato y menos le llegan a los talones a tus elocuentes y elaboradas críticas sobre política, filosofía o cultura.

   Sumisión es una novela poco recomendable para un ego, “credo” y talento como el tuyo, en ese sentido es probable que prefieras otras distopías mejor escritas que desvían el foco hacia el extinto puritanismo y en el que nuevamente a la mujer se le pone como víctima: me refiero a casos como los de “The Handmaid's Tale” (Atwood, M. 1985); una gran ficción de la que recientemente Hulu ha hecho una muy superior serie televisa más comprometida con el arte que con el activismo ambientalista y la militancia de la Margaret. 

    Este libro no es digno de tu paladar y sin embargo esto no evitará que cuando hoy veas las noticias, cuando pienses en gente como Angela Merkel, Justine Trudeau y Emmanuel Macron o simplemente te observes al espejo, le otorgues algo de valor y crédito al “realismo brusco” de Monsieur Houellebecq. ¡Nada de culpas ajenas! Tu cheque te seguirá llegando, tus estudiantes continuarán creyéndote y la Francia está mejor que nunca: es una mentira que el país, e incluso casi todo el antiguo continente, hayan caído bajo un hechizo y que las consecuencias sociales, culturales e ideológicas de un contexto ficticio puedan tener lugar en un tiempo como el presente.

 *“Eso es lo que les ocurre, en nuestras sociedades todavía occidentales y socialdemócratas, a cuantos acaban sus estudios, pero la mayoría no adquieren conciencia de ello o no lo hacen de forma inmediata, pues están hipnotizados por el deseo de dinero, o quizá de consumo los más primitivos, aquellos que han desarrollado una adicción más violenta a ciertos productos (son una minoría, pues la mayoría, más reflexivos y pausados, desarrollan una simple fascinación por el dinero, ese «infatigable Proteo»), y más hipnotizados aún por el deseo de demostrar su valía, de labrarse un estatus social envidiable en un mundo que imaginan y esperan competitivo, galvanizados por la adoración de iconos variables: deportistas, diseñadores de moda o de portales de Internet, actores y modelos.”





domingo, 21 de mayo de 2017

Hacia un cine puro: O Ornitólogo (2016) de João Pedro Rodrigues




O ORNITÓLOGO / JOÃO PEDRO RODRIGUES / 117 min. / DRAMA/ UNRATED/ PORTUGAL, FRANCIA, BRASIL. 2016.
★ ★ ★ ★1/2



Por Herbert Neutra

herbertneutra@icloud.com
La filmografía lusa sigue ganando terreno y atención en el escenario cinematográfico mundial. El desarrollo lento pero seguro de una estética y estilo propios y el aumento en las subvenciones para la creación, gracias a nuevos canales de distribución y a la comercialización, inversión y desarrollo de proyectos en conjunto con otras naciones, ha permitido que la mirada portuguesa, original-fresca-sugerente, sea hoy por hoy una de las industrias con más futuro del viejo continente.  

   Con una historia que comienza prácticamente con la invención del séptimo arte, Portugal ha pasado de tener unas cuantas películas importantes en la década de los cuarenta del siglo XX a superar la censura y ganarse un lugar en las carteleras, especialmente después de las consecuencias socio-culturales fruto de la Revolução dos Cravos en 1974. 



   Desde entonces, un proceso de consolidación tanto del quehacer documentalista como del fagocitismo de otras corrientes y vanguardias como el surrealismo, el Neo-realismo, el Cinema Novo, importado de la antaño colonia brasileña o el formato “soap opera“ televisivo, han impulsado la creatividad y la producción de largometrajes: así ya para el 2011 se estrenaron 22 películas y actualmente el número se acerca a la media centena. En los últimos 30 años se ha configurado una sensibilidad que se hace más auténtica y que sigue cautivando tanto a espectadores como a críticos en lo que bien podría tratarse de la explosión de un potencial que se habría sobrestimado. 

     El último cine portugués tiene en los trabajos recientes del veterano Manoel de Oliveira (“A Divina Comédia”, 1991; “Je rentre à la maison”, 2001 y “O Estranho Caso de Angélica”, 2010) una simpleza narrativa y una genialidad que en el uso de la paleta cromática se convierte en espiritualidad profunda; en la obra de Miguel Gomes (Tabú, 2012 y “As Mil e Uma Noites: Volume” 1,2, 3; 2015) una elegante y clásica composición visual de sueños, recuerdos e imágenes seductoras, en el arte digital devoto del alto contraste y las atmósferas hipnóticas y fantasmales de Pedro Costa (“Ossos, 1999; “Juventude Em Marcha”, 2006 y “Cavalo Dinheiro”, 2016) un talento que seguirá dando de qué hablar, e incluso en las incursiones del foráneo Raoul Ruiz, adaptando la compleja obra literaria decimonónica de Camilo Castelo Branco (“Mistérios de Lisboa”, 2010) un tratamiento vanguardista en el que se presenta un viaje etnográfico en el tiempo que para otros resultaría infilmable. 

     “O Ornitólogo” es otro eslabón en esa cadena de logros y autores que se hace más ancha y robusta. En su quinta película, el director João Pedro Rodrigues, quien ya alguna vez intentará convertirse en especialista de dicha ciencia, saca el máximo provecho del antecedente de fotogramas, idiosincrasia y técnicas que le preceden; ocupa la primera media hora del metraje en la explotación de panorámicas increíbles y en la observación minuciosa de los bichos emplumados, persuadiendo al espectador con el tono, la experiencia y la austeridad de un riguroso documental. Acto seguido y sin que apenas lo notemos, nos arrastra a otro tipo de película en la que explora la agonía y el éxtasis del observador de aves o tal vez de un santo patrono que aún no descubre su vocación; lo único seguro aquí es que Rodrigues nos mostrará una metamorfosis con la misma exquisitez y cuidado por las formas de la primera parte. 



     Empiezan a pasar cosas, a surgir más obstáculos, ocurren incidentes cargados de simbolismo, otros parecen relleno o una pura alucinación, aparecen personajes, a cual más, más bizarro y surrealista, situaciones sin ninguna conexión y bastante truculentas; llegados a este punto y en vez de complicarnos por entender como A conecta con B y entonces C , preferimos dejarnos llevar por la corriente caudalosa y disfrutar el paisaje: a fin de cuentas es cine, se trata de ver no de descifrar o comprender, aún cuando acercándose la segunda hora y después de renunciar a la busca de significados, lo logremos o por lo menos coincidamos en que el viaje ha sido entretenido. 

    “O Ornitólogo” es cine en estado puro, un filme diseñado tanto para públicos devotos del cristianismo como para fanáticos del multiplex, dispuestos a pagar por darse gusto con la pupila y las palomitas. “O Ornitólogo” es una investigación sobre el comportamiento animal de ciertas especies de una fracción del bosque ibérico y un manifiesto satírico queer en días de la decadencia moral y farsa del feminismo de la tercera ola. “O Ornitólogo” es otra película portuguesa, pero al incluirla en esa filmografía se tiene que aceptar que dada su volatilidad y su reto a la supuesta “naturaleza narrativa” del arte cinematográfico, hacemos bien agrupándola dentro de lo que más parece todo un nuevo género.



jueves, 18 de mayo de 2017

LOVELY CREATURES: The Best of Nick Cave and the Bads Seeds (1984 - 2014)



NICK CAVE AND THE BAD SEEDS / LOVELY CREATURES: THE BEST OF NICK CAVE AND THE BAD SEEDS, 1984-2014 / 5 h 48 min / MUTE-BMG


★ ★ ★ ★ ★

“Cause people often talk about being scared of change
But for me I'm more afraid of things staying the same
Cause the game is never won by standing in any one place for too long”

Fragmento de “Jesus of the Moon”



Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com



A mediados de 1983, The Birthday Party, una caótica, perversa, drogy y espasmódica banda de swamp-rock australiana se disolvía. Dos de sus integrantes deciden ponerse en contacto con un tal Christian Emmerich, un artista alemán autodidacta, obsesionado con el dadaísmo y con derrumbar edificios, al que ya habían contratado meses atrás para que fungiera de guitarrista en una de las últimas grabaciones del ya extinto grupo. Nick Cave, Mick Harvey y Blixa Bargeld se juntaron provisionalmente en Londres a fines de ese mismo año para dar forma al nuevo proyecto, después de atender algunos asuntos pendientes y compromisos contractuales e intentar con varios nombres, terminan por darse a conocer como Nick Cave and the Bad Seeds: lo de malas semillas deciden recuperarlo del EP final de TBP. Pasaría poco tiempo para que Barry Adamson, bajista de Magazine y Hugo Race completaran la causa; el compromiso estético era claro: trascender los encorsetamientos del post-punk y la onda gothic del momento, con una propuesta en la que el versátil registro vocal, las letras y el universo simbólico de Cave hicieran de columna vertebral, mientras que el talento de la pandilla de secuaces que le respaldaba configurará el resto del esqueleto.






Desde entonces, “cambio” es probablemente el adjetivo más certero para describir la música de esta, una de las agrupaciones más influyentes en la escena alternativa de las últimas tres décadas. El testimonio de ese (permanente) cambio se refleja en una nueva compilación en la que se han reunido por primera vez todos los universos sonoros posibles en el catálogo de Nick Cave and Bad Seeds. Esta selección de canciones es el primer bocado para todo aquel que aún sigue aplazando el privilegio de escucharles, y la posibilidad de comprender y argumentar, especialmente para los que presumen de mucho conocerles, cómo es que los distintos cambios de formación, -si aceptamos que en este caso se trata menos de un simple acompañamiento instrumental y más de una inteligencia colectiva- también han sido determinantes en su estilo y su música, llevándoles por una senda evolutiva en la que cada disco supone siempre un paso adelante. 

   “Lovely Creatures” se ha lanzado en varios formatos , siendo la opción de 4 discos (3 CD´s y 1 DVD) y un libro con memorabilia la más recomendada, sobre todo si se considera la relación cantidad-calidad-precio. En el primer volumen el oyente se sumergirá en las oscuras y profundas aguas de los primeros años del quinteto, años en los que Bargeld y su trabajo paralelo con el industrial juegan un papel importante; así nos encontramos de entrada ya con un rabioso y ansioso ritmo de piano que sustenta la esquizofrenia hecha canto de Nick, enfrentada a una serie de intervenciones de música concreta, ruido y líneas de bajo, en el track que sirve de título al primer LP: “From Her to Eternity”. La contra-parte puede buscarse en la dramática y melódica “In the Ghetto”, tema que hiciera famoso Elvis Presley y que en manos de NC & TBS´s adquiere un tono más sombrío, ó incluso en otras composiciones como “Sad Waters” ó “Straight to you”. Por otra parte, el explosivo blues-rock inspirado en la América profunda y la temática religiosa , otra característica de esta etapa, tiene en cortes como “Tupelo”, "Papa Won't Leave You, Henry”, “Scum”, "Up Jumped the Devil", “I’m Gonna Kill That Woman” y en el garage rock de “Deanna” más que suficientes ejemplos. Una faceta experimental y bizarra podrá disfrutarse en “The Carny”, “The Mercy Seat” y “Stranger than Kidness”. Palco de honor merecen tanto la colorida y bella “ The Ship Song” como el diálogo mediterráneo - fraterno de “ The Wepping Song”, igualmente disponibles en el disco uno.


El segundo disco reúne en su primera mitad, los que podrían considerarse los temas más populares y comerciales, aunque no por esto merecen menos atención, más bien su inclusión se justifica por sí sola, al tratarse de la etapa más exitosa y recordada del proyecto. Difícilmente algún neófito dudará de su valor artístico y el acople de cada uno de los integrantes balanceando sutileza y combustión. Desde el momento en el que pulse play, la secuencia: “Do You Love Me?” - “Nobody's Baby Now”- “Loverman” - “Red Right Hand”- “Stagger Lee”- “Where the Wild Roses Grow”, con su peligrosa y burbujeante mezcla de historias de amor, odio, obsesión, sexo, asesinatos, surrealismo y humor negro, se convertirá en su sección favorita de la colección. Adicionalmente, para aquellos que ya la han incorporado en su cancionero particular, les sorprenderá la cantidad de detalles y fuerza que han ganado, gracias a un minuciosa tarea de remasterización. La segunda mitad del volumen tampoco tiene desperdicio, ya que se completa con muchos cortes incluidos originalmente en otra de sus grandes grabaciones, el delicado y más emotivo “The Boatman's Call”, un larga duración en el que Cave y Co. se reinventaban recurriendo a un enfoque jazzy, gospel, minimalista y melancólico (“Into My Arms”, “People Ain't No Good”, “Brompton Oratory” y “(Are You) The One That I've Been Waiting For?”), en el cierre se agregan el lado B “Come into my Sleep” y el preciosismo de pop de cámara de “Love Letter”, “God is in the House” y “Shoot me Down”, secciones en las que es notable la presencia y al acabado final de los arreglos de Mick Harvey.


El último compendio presenta en su primera media hora un estilo más salvaje y rockero y otro folk y acústico, ambos tomados del maravilloso y bi-polar “Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus”. Dignos representantes de este larga duración son “Hiding All Away”, "There She Goes, My Beautiful World" y “Nature Boy” de un costado y “Breathless” y “O children” del otro . Más adelante, la experimentación, el garage y el flanco alternativo vuelven a tener cabida gracias a “ "Night of the Lotus Eaters" “Dig Lazarus, Dig” ó "We Call Upon the Author”, esta es una fase en la que la influencia de Warren Ellis (líder de Dirty Three) , fue fundamental al otorgarle un acento más vanguardista y contemporáneo al sonido del colectivo, una actualización que daría muchas pistas sobre la fantasmagoría presente en el disco posterior: “Push the sky away”; de esta obra ambient y madrigal se extraen “We No Who U R”, “Jubilee Street”, “Higgs Boson Blues” y “Push The Sky Away”. El escucha atento se convencerá de que el siguiente escalón creativo en la avanzada de NC & TBS será el de juntar a Leonard Cohen con Radiohead. 

    Si de valores agregados y de material inédito se trata, los coleccionistas adictos y fundamentalistas podrán deleitarse con un DVD en el que se toparán con un conjunto de entrevistas y material en vivo capturado de diversas fuentes como cadenas de televisión, filmaciones profesionales-amateur y archivo de varios festivales alrededor del mundo, otra evidencia de la impactante puesta en escena con sus distintas configuraciones, siempre ofreciendo una experiencia única que aporta todo tipo de matices ante las posibilidades y ventajas de las grabaciones en estudio. 


Destacan en este disco la contemplativa y contenida interpretación de “God is in the Hose” en Later... with Jools Holland o su reverso en “The Mercy Seat “, en un concierto ofrecido en Alemania como parte del Bizarre Festival en 1996, entre el cielo y el infierno se encuentran la toma de “Higgs Bosun Blues” en La Fabrique Studios en Francia y “From Her to eternity” en una modesta gira por Estados unidos en 1984. Versiones como la de “Hiding All Away” se hacen poderosas en su performance en el Brixton Academy en 2004, mientras que otras como “Brompton Oratory”, recuperada del programa MTV Live 'n 'Loud en 1997, son puro sentimiento y magnificencia. Todo el contenido del cuarto disco se ha distribuido aleatoriamente, lo que hace más interesante su visionado por si aún quedarán dudas de la relación directamente proporcional entre NC & TBS y la palabra cambio.



Como colofón se endosa un libro de 256 páginas editado cuidadosamente, colmado de fotografías inéditas, que bien funcionan como un divertido álbum familiar, un culmen de recuerdos en el que se reserva una que otra sorpresa suelta haciendo de separador; además, hay cerca de una decena de ensayos sobre la obra y las diversas etapas de Nick Cave and the Bad Seeds, en estos difícilmente se encontrará el nivel literario de Cave pero por lo menos han aportado, con su blasonadora sobreescritura a evitar algunos errores en esta extensa y pretensiosa reseña.“Lovely Creatures” no es un documento definitivo y perfecto sobre el grupo, pero se acerca bastante; es como el hombre, aquella creación del sexto día llena de todas las virtudes y errores, que Dios gestó para que dominara la tierra, pero que realmente esculpió para honrarse y castigarse a partes iguales.




El famoso crayón oblongo / El puente (2025) - Una crónica poética y un relato breve de William Alexander Medina Méndez

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