miércoles, 8 de mayo de 2024

Alegoría del buen escriba (2024): una trayectoria poética del autor colombiano Gabriel Arturo Castro


Este jueves 9 de mayo en la ciudad de Ibagué (Colombia), se llevará a cabo en la Universidad del Tolima el lanzamiento de la trayectoria poética completa del autor bogotano Gabriel Arturo Castro. A continuación ofrecemos unas breves palabras de Daniel Padilla Serrato (escritor y docente del Área de literatura del Centro Cultural de la Universidad del Tolima), algunos poemas de la obra a publicar y una biografía mínima del poeta.




SEIS SÍLABAS ALREDEDOR DE UNA ALEGORÍA.


Daniel Padilla Serrato


*

Leer a Gabriel Arturo Castro es una aventura de alegría, pensamiento, intuición y sensibilidad. En el centro de su poética gravita el nacimiento de la palabra, y con ella la canción talismán, la enigmática voz oracular.

*

El poeta camina exiliado, profetiza su advenimiento, pero también la ordalía de su consagración. Reta al alma a seguir luchando sin quedarse atrás. Su escritura es el gesto mágico, auténtico, rebelde, alucinado y luminoso del vidente.

*

Gabriel Arturo Castro pertenece al extático linaje de los buscadores sagrados. Su pluma de halcón peregrino nos devuelve la experiencia humana como travesía y hallazgo, el milagro de recuperar nuestra propio asombro, un alfabeto como tea y bastón.

*

Para forjar una obra poética de tan alta profundidad se requieren paciencia, rigor y compromiso, un vigoroso sacrificio, la soledad y el silencio más exquisitos, y una imaginería ungida con savia mística, fervientemente visionaria.

Es el ritual del lenguaje sin concesiones

al límite de la palabra creadora

la libertad en otro reino, el mundo renovado.

 

El destino es hostil y trágico, porque el poeta se hace ofrenda.

Sus manos de obsidiana buscan en el corazón del lenguaje su propio

rostro

escribe su mito con 

sangre,

entinta el bosque de silencio y renace                                               siempre.

*

El poeta se forja en el fuego de la espera hasta que el ánima deja traslucir sus bordes de acero irisado, y con ellos estraga su cuerpo doliente.

Oficia su propia inmolación.

Herido con la más desgarradora lucidez invoca la música lunar; danza en la hoguera, sangra sin ira pero acomete desde el abismo con un murmullo pertinaz, que no nos deja indemnes.

Nos recuerda la carne del poema, su llama oscura

la otra luz para imaginar un tiempo y un vocablo verdaderos. 

*

La poesía de Gabriel Arturo Castro nos llega como un recuerdo y una anticipación. Todo regresa en el antiguo círculo de las edades: la eterna pregunta, la humilde esperanza, el obstinado canto del ciervo nocturno, el vuelo de viejo brujo, la límpida memoria de un cielo menos torvo, una tierra hermana donde la ceiba y el roble permanezcan altivos y sean ese refugio prometido por las escrituras. En aquel lugar anterior al primer jardín sigue y seguirá soñando aves

el más abnegado

y generoso

de los buenos escribas.

IIustración de Rafael Dussan Mejía


                                                            *                 *                  * 

FATIGA

Alcahueta, vendedora de secretos: los animales

hallarán muy fácil tus ojos cansados en la boca

abierta del molino, entre los estribos de un puente o

sobre cada espacio vacío de la escalera que conduce

al centro de una tormenta.

Señora, no olvides tus ojos de fatiga. Allí estarán

alerta la perdiz, el pavo y el buey, quienes harán una

trinchera redonda con tus párpados lentos, pequeños

faroles y colores apagados.

 

PEQUEÑO SIGLO

Nací en los tiempos inaugurales, fuente de agua y de sangre. Un siglo

después el blando murmullo hace las veces de memoria: “No quemen

la cal, no rayen las paredes, el cielo se derrite rodando por tu espalda”.

 

Pequeño siglo, pedazos de cuerpo en la tierra, languidez por encima

del sueño, tiempo húmedo de la cicatriz.

 

La lenta y larga invasión de la sangre derrama aves, aves de madera y de aluminio.

 

Despejo mi memoria y escucho el fuego a mí alrededor. Otra vez

tengo un cuerpo descubierto bajo el pie, señal de sombra humana. He

inventado un rostro, un ojo, un camino, la cigüeña vieja y el zapato de

piedra. Desde el interior se escucha mi voz, en el fruto se ve el niño de

aguas profundas. Existe el hijo a pesar de la espalda del padre.

 

TRASHUMANTE

Refugio de un peñasco hostil,

la ciudad turbulenta y su horca atentan contra el árbol,

andamiaje, rueda de la vida,

el árbol perdido, el árbol sanguíneo y su llama naranja.

 

Un muro de hojas se abre de repente,

la savia de raíz torcida en medio de una tierra donde viven los

rumores y los trashumantes con la mano abierta.

 

El árbol se planta sobre el corazón.

En su interior se esconde un hombre silencioso.

 

SUEÑO VEGETAL

Al habitar la negrura de un bosque olvidado,

horizonte que apaga el color,

nuestro sueño vegetal se marcha tras la pesadez infantil

y el ensueño duro. Inútil la voz bajo el frío cielo,

ociosas las huellas de los reyes de madera dura,

el recuerdo sumergido de las lavanderas nocturnas,

tardío el ser que ponía fuego en el pequeño farol.

 

LEER EL LÍMITE DE UN RÍO

El genio animado e implacable levanta una llama viva,

llena de cólera y desarraigo, una luna llena,

espejo suspendido encima de la tierra.

Allí habitan los ángeles de Rilke,

las voces de la escucha, los destellos de piedra

sorprendente, “el árbol que tal vez piensa por dentro”.

 

Leemos, descubrimos el futuro de lo visto,

el límite de un río que dejamos atrás, la visibilidad

como extensión de nosotros mismos,

el árbol puro, su impalpable crecimiento y escondidas humaredas.

 

Las sílabas, frutos visibles, aparecen a plena luz con sus miradas.

 

CUERPO DE CENIZA

Sigo su cuerpo de ceniza por una luna

profunda y oscura, de humo y furor. El vapor le diluye el nombre,

el destino de la pavesa de siempre y

la sombra le entra por los pies,

le agobia el pecho,

baja por la cabeza frágil, la blanda soledad

y la raíz de sus dedos.

Recorre, sí, mira mi vasta garganta,

la madre serena y el dedo de un niño perverso

que inscribe el futuro Detrás de los cristales,

mi hermano, viaja por los espejos del mundo.

 

Gabriel Arturo Castro

 Bogotá, 1962. Antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Docente de Antropología y Escrituras Creativas en la Universidad del Tolima, Ibagué, Colombia. Reside en Ibagué hace 20 años. Poeta, ensayista y tallerista de Arte.

   Ganador de los Premios Nacionales de Poesía Aurelio Arturo, 1990; Ciro Mendía, 2006; Porfirio Barba Jacob, 2009.

    Autor de las obras Libro de alquimia y soledad (Educar editores, Bogotá, 1992); Alquimia de la media luna (Verdehalago, UNAM, México, 1996); Tras los versos de Job (SIC editores, Bucaramanga, 2009); Ceniza inconclusa (ensayos breves sobre arte y literatura, Universidad del Tolima, Ibagué, 2012); Pequeño mito del Bosque (Cuadernos negros editorial, Calarcá, 2012); Entre el mundo del lenguaje y la memoria (Siete ensayos literarios alrededor de la poesía de Héctor Rojas Herazo) (SIC editores, Bucaramanga, 2013); Extravíos, comentarios bibliográficos de ida y vuelta (Klepsidra editores, Pereira, 2013); Día antes del tiempo (Editorial Universidad del Tolima, Ibagué, 2013); Resurrección de la imagen (Rosa Blindada, Cali, 2018) y Palabra, Raíz hundida (Rosa Blindada, Cali, 2018).

     Fue colaborador por diez años del Magazín Dominical del periódico colombiano El Espectador, lugar donde publicó poemas, ensayos y comentarios de libros. Desde 1990 escribe reseñas de libros para el Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República. Ha participado en las siguientes revistas: Golpe de Dados, Común Presencia, Ulrika, Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Puesto de Combate, Revista Casa Silva, Luna de locos, Luna Nueva, Rayuela, La Pipa de Magritte, Prometeo, Educación y Cultura, Revista Internacional Magisterio, Revista de Psicopedagogía de la UPTC y Con-Fabulación.

     Su obra ha sido comentada y antologizada en Tambor en la sombra, antología de la poesía colombiana del siglo XX (Verdehalago editores, México, 1995); Antología de la poesía colombiana. Tomo II (Selección y prólogo de Rogelio Echavarría, Biblioteca Familiar de la Presidencia de la República, Bogotá, 1996); Antología de la poesía colombiana (selección y prólogo de Rogelio Echavarría. Ministerio de Cultura, El Áncora editores, Bogotá, 1997); Para conocernos mejor (Brasil-Colombia: compiladores: Aguinaldo José Goncalves y Juan Manuel Roca, Editora UNESP-Universidad de Antioquia, Medellín, 1995); Inventario a contraluz (selección y prólogo de Federico Díaz-Granados, Arango editores, Bogotá, 2001); Poetas bogotanos (selección y prólogo de Iván Beltrán, Común Presencia Editores, Bogotá, 2008); Antología de la poesía colombiana (El perro y la rana - Ministerio de Cultura de Venezuela, Caracas, 2008); República del viento - Antología de poetas colombianos nacidos en los años sesenta (prólogo y selección de Jorge Cadavid, Universidad de Antioquia, Medellín, 2012); Ensayistas bogotanos (Común Presencia editores, prólogo y selección de José Chalarca, Bogotá, 2013).

 

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