viernes, 23 de mayo de 2014

Babilonia (2014): Un filme de Leonardo Mora y el Colectivo audiovisual Zerkalo





Ficha técnica

Guión y Dirección: Leonardo Mora
Reparto: Vanessa Vásquez, Mauricio Herrera, Carolina Uribe.
Música, fotografía, cámara y edición: Leonardo Mora.
Producción: Colectivo audiovisual Zerkalo y Leonardo Mora.
Foto fija y vestuario: Vanessa Vásquez.
Género: Thriller teológico
Color: Blanco y negro
Duración: 30 minutos.
Formato: Video
País: Colombia
Año: 2014

Sinopsis:

Una joven ha perdido mortalmente a su compañero sentimental pocos días atrás. Al retomar su vida personal y al involucrarse de nuevo con otras personas, ella gradualmente empieza a creer, de manera extraña e inusual, que la presencia del fallecido aún ronda y hostiga su existencia.

Reconocimientos:

-Selección oficial Festival de escuelas de cine El Espejo (Bogotá, Colombia) versión 2014.

-Mención Especial del Jurado en el Festival de Cine El Samán
(Viterbo, Colombia) versión 2014.

-Competencia oficial Festival Horror Online Art III
(Navarra, España) versión 2014.

-Selección oficial VI Festival de Cine y Artes Visuales Bugarte
(Buga, Colombia) versión 2014.

-Selección oficial I Feria Internacional de Cine Independiente de Bogotá (Colombia) versión 2014.







Babilonia (2014): Amor y posesión bajo la sombra teológica del Cristianismo





Leonardo Mora

sonidosrare@gmail.com




En medio de una actualidad colombiana cinematográfica -especialmente la patrocinada por la burocracia cultural del Estado -en la que priman filmes enfocados desde regionalismos mal asumidos, ruralidades mostradas de maneras pobres, puestas en escena trilladas y narrativas gastadas, gravemente predecibles , nosotros, el Colectivo audiovisual Zerkalo (un pequeño equipo de menos de diez personas) por nuestra solitaria parte nos dimos a la tarea de concebir, planear y realizar en aproximadamente ocho meses (entre agosto de 2013 y marzo de 2014) un mediometraje independiente titulado Babilonia, nombre que hace referencia al simbólico e influyente lugar bíblico pletórico de pecado y lujuria. Babilonia es una historia urbana, intelectualista, personal, reaccionaria si se quiere, apartada de los problemas sociopolíticos nacionales -por ende no interesante para el extranjero adolorido por la lejana e increíblemente absurda realidad del Tercer Mundo-, y a la que veleidosamente etiquetamos como thriller teológico, por las referencias religiosas e ideológicas propias del Cristianismo como cuerpo doctrinal y su posición histórica de represión con respecto al cuerpo femenino y a las relaciones emocionales.




     Nuestro propósito en el filme es que nuestra protagonista, la joven y atormentada Beatriz (protagonizada por Vanessa Vásquez) fuera proyectada hacia el espectador a través de una enorme pulsión erótica y fijación visual por su cuerpo, en contrapunto con una atmósfera visual granulada, opresiva y oscura. La ciudad, nuestro escenario predilecto por antonomasia, se capta de manera gris y gótica, perspectiva que refuerza el alma del filme en perpetuo invierno. Todo eso se manifiesta conjuntamente con un entramado teológico que se nutre de ciertas concepciones de la Iglesia Cristiana –más que la Biblia en sí misma- y su mirada negativa sobre la mujer, que a través de incontables generaciones han determinado una cosmovisión  en la que el hombre tiene absolutos derechos sobre la condición femenina, la priva de su subjetividad intrínseca y la valora como un ente, un objeto de deseo, en el que se incuban peligrosas características que pueden perder el rumbo del hombre y ubicarlo en una intoxicante situación de peligro.



        Beatriz se ve envuelta en un extraño círculo erótico y amoroso junto a otros dos personajes que conforman una pareja sentimental, y entonces ciertas cuestiones de tipo moral y personal vienen a alimentar el filme, con respecto al componente carnal humano (instinto) en constante pugna con la razón y el comportamiento adecuado desde el punto de vista social y religioso.      


   Formalmente nos decantamos por la sobriedad y solemnidad del blanco y negro, ciertos elementos visuales y narrativos de vanguardia, música original de tintes dark ambient, mucha libertad y expresividad en cuanto a encuadres, una velocidad en crescendo con respecto a la edición, y una omnipresente voz en off que corresponde a un obsesivo y posesivo personaje invisible, en medio de una puesta en escena silente. Consideramos como influencias notorias el cine correspondiente a corrientes que se consolidaron durante la época de los 60’s –la llamada cinematografía moderna- como la Nouvelle Vague, el Free Cinema inglés, el New American Cinema y el Neorrealismo italiano. 



  
   Seguimos trabajando, seguimos investigando, para ofrecer productos artísticos con criterio y que muestren preocupación por implementar nuevos lenguajes, formas y argumentos: no nos obsesiona el patrocinio, el beneplácito del público, las ganancias monetarias que pudiéramos obtener. Somos libres para hacer lo que queramos, contamos con las posibilidades de la informática actual para llegar a esa inmensa minoría con la que afortunadamente contamos, y esperamos crear filmes cada vez mejores para ellos. La adversidad aguza el ingenio y aún tenemos muchas ideas por cristalizar y poner en movimiento.




jueves, 8 de mayo de 2014

El rostro desesperanzado de Polonia: Gadajace Glowy (Cabezas Parlantes) (1980) de Krzysztof Kieślowski




Por Leonardo Mora
sonidosrare@gmail.com


Histórica y culturalmente Polonia ha sufrido diversas situaciones graves y negativas que han afectado hondamente a su población. Mencionaremos tan sólo dos momentos significativos: la constante pugna desde finales del siglo XVIII por parte de potencias como Rusia y Prusia, y posteriormente Alemania y Austria-Hungría, ya en el siglo XX, para invadir y anexarse territorios polacos, y la desaparición forzada de aproximadamente ocho millones de polacos a manos del Partido Nacional Socialista Alemán durante la Segunda Guerra Mundial. 

    Este último conflicto bélico causó en Polonia un trauma abrumador. Las ciudades polacas fueron destruidas y el 20% de la población fue asesinada por los alemanes o había muerto por los ataques. Gran parte de la identidad de la nación fue ultrajada y el 80% de los edificios importantes fueron reducidos a escombros. Por otro lado, durante los dos últimos siglos, los problemas económicos de Polonia y los violentos cambios políticos han contribuido a la creación de uno de los mayores flujos migratorios del mundo. Hoy en día, el número total de emigrantes polacos en el mundo alcanza 15 millones de personas. No hay duda de que tales coyunturas han alimentado grandemente sentimientos pesimistas y negativos en su población, y que inclusive pueden rastrearse hasta la actualidad.

 Gadajace Glowy (Cabezas Parlantes) es un pequeño ejercicio fílmico del director polaco Krzysztof  Kieslowsky, conocido especialmente por su trabajo en la trilogía Trois Couleurs (Tres colores: Trois Couleurs: Bleu, de 1993; Trois Couleurs: Blanc, de 1994; y Trois Couleurs: Rouge, de 1994). Si bien Cabezas Parlantes posee un carácter o formato que los críticos no dudarían en llamar documental, cuando se aprecian sus aproximadamente 15 minutos de duración, puede notarse que diversas características lo sitúan en un ámbito más personal e interesante. A grandes rasgos, esto es lo que sucede en el filme: a diversas personas de nacionalidad polaca -desde bebitos hasta ancianos, pasando por jóvenes estudiantes, en suma, gente de múltiples clases sociales y ocupaciones-  se les interroga con ciertas preguntas que pudieran responderse de manera sencilla y directa, pero a la vez contienen hondas implicaciones de talante metafísico: ¿Quién es usted? y ¿Qué desea en la vida, qué es importante para usted? 

   Todos los interrogados se muestran en fascinantes primeros planos, lo cual, entre otras cosas, nos recuerda lo postulado por Dreyer: “No hay nada en el mundo que se pueda comparar a un rostro humano. Es una tierra que uno no se cansa nunca de explorar, un paisaje (sea áspero, sea suave) de una belleza única”. Valga mencionar que notamos cierta pesadumbre y sombra en el semblante de casi todos los entrevistados, lo cual nos hace pensar quizás en un único y endurecido rostro nacional, una Polonia acongojada por su triste pasado y por las dificultades que atraviesa su conjunto social.

  Desde luego, sus respuestas –que oscilan entre lo específico o lo abstracto- dan luces acerca de su procedencia, de sus estudios, de su cosmovisión, de su nivel social. Cuando los interpelados son niños, ellos con su candor y ternura habitual refieren una predilección por pequeñas e inmediatas cosas como juguetes o mascotas, y son directos para manifestar quienes son, o quienes se creen. Pero a medida que aumenta la edad de los interrogados, podemos ver que cierta gravedad no se hace esperar, y entonces las respuestas pasan a manifestar preocupaciones de tipo laboral, intelectual, moral y económico. Podemos apreciar respuestas comprometidas políticamente, de tipo social, o por el contrario, de índole personal, las cuales alojan dudas y temores con respecto a la manera en que se asumen las decisiones que deben tomarse en la vida, y la manera en que estas afectan a los demás. Muchos de los personajes mostrados se muestran críticos consigo mismos, sin rumbo definido, o sin interés por cambiar aspectos internos de su personalidad; es decir, un tanto conformes y quizás ya desencantados de la realidad. Otros refieren gran preocupación por los aspectos familiares y desean esencialmente bienestar en su entorno más inmediato. Otros con filiaciones de tipo humanista y artístico, manifiestan interés por los acontecimientos actuales y por el futuro de la sociedad.



Hacia el final del breve filme, el turno es para personas con edad avanzada. Allí podemos notar, paradójicamente, que los grandes proyectos futuros e intereses de mayores pretensiones dejan de importar tanto, y son reemplazados por una mirada nostálgica hacia el pasado, una suerte de valoración y conclusión final acerca del derrotero por el cual se llevó la existencia personal. En cierto fragmento, una anciana, menguada en sus capacidades fisiológicas, sólo atina a responder que quisiera únicamente vivir un poco más.

   Cabezas Parlantes es un sensible trabajo que funciona a diversos niveles: una interesante mirada antropológica, etnográfica, pero sobre todo personal, que nos sitúa en las eternas disyuntivas acerca de la concepción que tenemos de nosotros mismos, la que poseen los demás de nosotros, y los objetivos que paulatinamente cada uno de nosotros se inventa y construye para justificar la existencia. Una pequeña obra maestra que vale la pena observar con toda la sensibilidad posible.


lunes, 31 de marzo de 2014

Violencia en Colombia a golpes de boxeo: Uno del barrio (2013), un filme de Carlos Rodríguez Aristizábal

Diseño: Joseph Palomino

Por Leonardo Mora
Sanagustinconfesiones73@gmail.com


Este cortometraje documental del realizador colombiano Carlos Rodríguez Aristizábal, surge del Taller Varan realizado en el Diplomado Internacional de Documental de Creación de la Universidad del Valle, que tuvo lugar en Cali en 2013, y nos ofrece unos fragmentos en la vida de la familia de Jonatan “Momo” Romero, un joven boxeador con un duro pasado  y su lugar de origen: El Retiro, uno de los 38 barrios que conforman el distrito de Aguablanca, cordón de extrema pobreza en la capital del Valle del Cauca. En el filme, Momo está por enfrentar al mexicano Alejandro López, en Tijuana (México), por el título del peso súper gallo de la Federación Internacional de Boxeo, FIB.

         Este trabajo posee diversas particularidades que le dotan de un carácter especial y distinto al que habitualmente manifiestan los cortometrajes documentales. Cuando se observa Uno del barrio, puede notarse que ante todo prima un interés por contar una historia de manera honesta, veraz y sin intenciones de amarillismo fácil, dado que el objeto del retrato audiovisual pudiera prestarse para ello: una familia tercermundista de escasos recursos, con una historia violenta y desoladora, que confía y se enorgullece con la carrera boxística de uno de sus hijos. Los detalles del filme que paulatinamente nos van adentrando en la cotidianidad de un barrio marginal en donde las oportunidades son mínimas, nos revelan una gran sensibilidad y un gran talento a la hora de hilar la narración. La figura de Jonatan Romero se construye a partir de personajes de su ámbito como la familia –un padre enfermo pero orgulloso, una madre presta y esperanzada, una hermana de carácter, el recuerdo de un hermano asesinado- un entrenador tenaz, amigos, allegados y desconocidos que sólo recién se enteran de las hazañas de Momo, y también se vale minuciosamente de los lugares en que esta serie de personas viven su día a día, como el lugar de entrenamiento de los muchachos del barrio, las empobrecidas calles, y esencialmente, la casa de la familia de Momo.


En Uno del barrio nunca se interpela o entrevista a ninguno de los protagonistas: el equipo realizador opta por pasar inadvertido en medio de los encuentros, pláticas, costumbres y quehaceres de la familia de Momo, para lograr una naturalidad extraordinaria y captarlos de manera más fidedigna, más cercana a su comportamiento real. De manera que desfilan libremente en la historia un gran puñado de situaciones específicas que gradualmente nos ofrecen, casi sin que nos demos cuenta, un escenario mucho más interesante que la simple historia directa de un boxeador que asciende en su carrera y que alcanza a evidenciar aspectos claves del sentir cultural colombiano en una población específica.

Colectivo audiovisual Zerkalo conversó en días pasados con Carlos Rodríguez Aristizábal, quien nos adentró en todo el interesante proceso del filme, desde su concepción inicial, las dificultades tanto técnicas como morales que sorteó, las personas que conoció, su método de trabajo, su sensibilidad al momento de enfocar su cámara sobre un objeto determinado, los virajes de la narración, las decisiones artísticas sobre el material a grabar e implementar –muchas de las cuales no daban el tiempo suficiente para meditarlas, hasta la realización final. La idea de grabar acerca del deporte del boxeo surgió cuando Rodríguez Aristizábal realizó un documental para Televisión Española sobre esta disciplina en la misma España, y se enteró de muchos de los mecanismos e intereses personales que se ejecutan al momento de organizar un combate. De manera que, ya en Colombia, se acercó a la Liga Vallecaucana de Boxeo, conoció al entrenador encargado Jaime Aguirre –un hombre comprometido con ayudar a los jóvenes marginados a encontrar en el boxeo un aliciente para salir adelante- y este le enteró –no sin previas reticencias- de la historia de Momo, de su nivel deportivo, de su familia y de su difícil entorno social.


Rodríguez nos planteó la importancia al momento de efectuar su trabajo de expresarse de una manera clara y directa. Con respecto a la naturalidad del filme, afirmó que a pesar de la predominancia de este aspecto se genera un tipo especial de construcción argumental:

“Paradójicamente, el cine que más cerca parece estar de la realidad, el cine directo, es el que más usa recursos de la ficción. Para un espectador de ficción la experiencia es similar: no hay entrevistas, los personajes parecen que no ven la cámara, hay continuidad espacio temporal... hay mucha construcción ahí, operaciones retóricas, lenguaje cinematográfico”.

El realizador también citó al director español Víctor Erice, y específicamente su afirmación de que “en este tipo de cine no se escoge propiamente, sino que se encuentra; se demarca un territorio y se acepta lo que pase ahí”. También fue muy puntual en el hecho de tener completo control y dominio acerca de su propuesta, la cual paulatinamente sufría modificaciones y nuevas estimaciones a raíz de los acontecimientos que se desarrollaban en el proceso. Un ejemplo de ello es el rol fundamental que empezó a ganar la figura del padre del boxeador, Reinel Romero, conforme se ahondaba en su vida –signada por la enfermedad-, en su personalidad y en su amor y sufrimiento por las peleas de Momo.

Carlos Rodríguez Aristizábal elabora un trabajo en el cual inteligentemente nos acerca a un modo duro y hostil de sentir la colombianidad con sus anhelos, sus creencias, su idiosincrasia, sus conflictos irresueltos: sin dramas tergiversados, sin necesidad de sentimentalismos falsos, llegando más hondo y de modo más personal a una compleja realidad de exclusión y violencia en una de las incontables zonas de Colombia donde sobrevivir es la más difícil de las peleas y donde no ha muerto la esperanza de redención.    

Este realizador de origen pereirano ha realizado numerosos documentales y reportajes para las principales televisiones públicas de Colombia y España, entre ellas Telepacífico, Señal Colombia, Televisión Española, Barcelona Televisión y Canal Sur Andalucía. Actualmente se dedica a la dirección y producción de sus propios documentales y a la actividad docente.


Desde el 30 de marzo y hasta el 27 de abril de 2014, puede verse online Uno del barrio, filme el cual participará en la sección competitiva del festival francés Pointdoc. Es el único de origen colombiano en el festival y competirá con otras nueve películas de diferentes nacionalidades (Francia, Bélgica, Israel e Irán). El siguiente es el enlace a la película, donde también se puede votar.

Ficha Técnica

Dirección y guión: Carlos Rodríguez Aristizábal
Montaje: Terry Valencia
Fotografía y cámara: Carlos Rodríguez Aristizábal
Sonido: Eugenio Gómez / Jhon Ciavaldini
Producción: Diplomado Internacional de Documental de Creación Universidad del Valle / Les Ateliers Varan
Coordinación de producción: Centro de producción y asesoría en Comunicación Univalle
Asistente de producción: Natali Imery / Valentina Marulanda
Duración: 32’
País: Colombia
Año: 2013

sábado, 15 de marzo de 2014

INT. Trailer. Night. (2002) de Jim Jarmush: la contemplación como arte


Por Leonardo Mora
sanagustinconfesiones73@gmail.com

Este bello cortometraje de diez minutos del gran Jim Jarmush hace parte de un conjunto de cortos llamado Ten Minutes Older (2002) en el cual, diversos directores de la talla de Godard, Kaurismäki, Erice, Herzog, Wenders, entre otros, deben recrear en diez minutos una noción personal acerca del tiempo como fenómeno humano. Ten Minutes Older está dividido en dos entregas (The Trumpet y The Cello) y en ambas se encuentran las obras de 15 directores distintos.

     En la sección The Trumpet, se encuentra INT. Trailer. Night. (nombre tan sencillo como sugerente que desde luego hace referencia al episodio de un guión) el cual, desarrolla precisamente, la pequeña historia de una actriz innombrada con cierto prestigio –protagonizada por la talentosa y hermosa Chloé Sevigny- en el interior de su trailer personal, en medio de una agotadora sesión nocturna de actuación fílmica. Lo que inicialmente parece ser un pequeño descanso de la actriz en medio de la dura labor de rodaje, paulatinamente va siendo deshecho por la intromisión de asistentes y técnicos que deben ultimar detalles con ella para garantizar la factura del filme. Un sutil juego se despliega entonces entre el aislamiento -donde se busca y se puede ser uno mismo- y la obligación de interactuar con los otros, aunque a menudo no se tenga la disposición para ello, o la otra persona nos sea muy afecta en el ámbito personal. El papel de la actriz, que sobrelleva la situación con calma, acaso desea trasmitirnos esa impasibilidad o resignación con la cual todos nosotros asumimos ciertos episodios de la existencia, contra los cuales decidimos, por razones diversas, no luchar. 


En este corto, Jarmush, como en gran parte de sus filmes, ofrece al espectador la profundidad de los pequeños encuentros y sucesos que componen la vida cotidiana, en los que tan a menudo no se repara por considerarlos vaciados e intrascendentes, pero que una sensibilidad entrenada o una visión externa logra descubrir su oculta belleza. Detalles del filme como la implementación del sempiterno y poético blanco y negro, el aura bellamente cansada de la actriz, su limpia sensualidad captada sutilmente por la cámara bajo una tenue luz, su sugerente vestimenta –un vestido de bailarina de los “locos” años veinte- y el hecho de que ella misma pone a reproducir música clásica (Bach), genera una dulce intimidad que nos atrapa y que imprime a lo anodino del evento una potencia insospechada.



 INT. Trailer. Night. resulta ser una pequeña gran joya de Jarmush que nos remite a sus mejores obras y momentos, a esa poética de lo cotidiano que brilla en sus primeros filmes como Permanent Vacation (1980) o la insuperable Strangers Than Paradise  (1984), en las que la trama casi que pasa a un segundo plano para centrarse más en el desarrollo de la atmósfera y los atrayentes personajes,  y se perpetúa un marcado tono melancólico y contemplativo a través de extensas escenas silenciosas y prolongadas tomas fijas. En el enlace a continuación puede verse este filme subtitulado al español.


viernes, 31 de enero de 2014

El veneno de las palabras (2013), un filme de Carlos Armando Castillo




Por Leonardo Mora
sanagustinconfesiones73@gmail.com

El joven realizador colombiano Carlos Armando Castillo presentó en el año de 2013 en el Museo de Arte del Tolima el cortometraje El veneno de las palabras, el cual resulta ser una interesante e inusual obra que gira en torno a la extraña relación de tres personajes –dos hombres y una mujer jóvenes- tras un encuentro aparentemente casual en las afueras de la ciudad, con fines de esparcimiento sicotrópico.

La asistemática narración paulatinamente evoluciona de unas circunstancias normales, cotidianas, enmarcadas en un medio natural, al aire libre, a una atmósfera cada vez más tensionante en donde la realidad inicial deja paso a un tratamiento más onírico de las situaciones y el espacio en que los personajes despliegan su puesta en escena, que posteriormente pasa a ser una claustrofóbica casa. El veneno de las palabras plantea una construcción de lenguaje eminentemente visual  -es decir, los diálogos y la trama quedan relegados ante la supremacía del discurso de las mismas imágenes- sobre una franja sonora que no corresponde directamente a lo que sucede en la trama, a modo experimental. Hay cierta fijación por el registro de colores fuertes, en especial el amarillo y el rojo, que imprimen de un matiz visceral y kitsch la tensión sexual evidente entre los protagonistas, la cual logra transmitirse con gran contundencia.



 El tempo del filme es ralentizado, dosificado -es constante el uso de la cámara lenta- lo cual permite adentrarse con parsimonia en su viciada y densa realidad. Este carácter se acentúa cuando a menudo la cámara instala a uno de los personajes en un rol voyerista que observa maliciosamente las relaciones entre la mujer y el otro de los hombres, con el que ella parece simpatizar y congeniar eróticamente más. La mujer es quizás el punto álgido de la tensa relación entre los tres; ella manifiesta un creciente poder sobre los otros dos, a manera de femme fatal. En el corto los primeros planos son abundantes, elemento que ayuda a captar mejor cada una de sus sicologías.


Colectivo audiovisual Zerkalo logró registrar una breve conversación con el director – dispuesta en la red- en la que nos cuenta sobre el proceso de producción del filme, elementos varios de su visión artística, sus influencias, su método y equipo de trabajo, y su opinión acerca del estado actual del cine colombiano y latinoamericano.  El veneno de las palabras es la segunda parte de una proyectada trilogía que inicia en 2011 con el corto “Simulacro”. En el año 2012, el canal de televisión Señal Colombia elige como finalista el filminuto de Carlos Armando Castillo “La jornada” en una convocatoria a nivel nacional. Muestras, material fílmico y demás proyectos de este director pueden seguirse en la red a través del siguiente blog: http://caarcas.wordpress.com/.




Ficha Técnica:

Nombre: El veneno de las palabras.
País: Colombia.
Guión y dirección: Carlos Armando Castillo.
Reparto: Alexandra Mora Montes, Miguel Alejandro Pérez y Mario Roger Camargo.
Fotografía: Carlos Mario Pinzón.
Dirección de arte: Margarita Cuadros y Ana María Sánchez.
Foto fija y registro: Jose Alonso Rubio.
Edición: Carlos Armando Castillo y Diego Camilo Riaño.
Música, ambientación y producción de campo: Hermes David Juez.
Producción ejecutiva: Carlos Armando Castillo y Nabor Betancour.
Productora: Mirolindo Films

Año: 2013.

martes, 17 de diciembre de 2013

Voces recuperadas: César Pérez Pinzón (1964-2006) y Hugo Ruiz (1942-2007), escritores colombianos.

En esta ocasión presentamos dos grabaciones realizadas en el año de 1998, de las voces de dos de los más representativos escritores tolimenses -ya desaparecidos- de la literatura colombiana: Hugo Ruiz y César Pérez Pinzón. 

Colectivo audiovisual Zerkalo efectuó el proceso de digitalización de dos casettes con las voces de ambos autores, obtenidos por intercesión de la biblioteca Darío Echandía, del Banco de la República (sede Ibagué).

En 1998, Benhur Sánchez Suárez, director de tal institución en ese año, y también escritor –de origen huilense-, organizó un espacio llamado “El oficio de escribir”, en el cual se invitaron diversos escritores nacionales para conocer su perspectiva, sus influencias y sus ideas acerca del arte literario. Los dos conversatorios están dispuestos en la red, en el portal de videos You Tube.

César Pérez Pinzón

Nació en Alvarado (Tolima) en 1954. Cursó estudios de Historia, y ejerció la docencia en diversas universidades colombianas. En 1980 publica Alucinaciones, su primer libro de relatos. En 1986 lanzó un nuevo compendio de cuentos titulado La calle del farol dormido. Luego, daría a conocer las novelas Hacia el abismo (1986) y Cantata para el fin de los tiempos (1996). En el año de 2003 se haría ganador del Premio Nacional de Cuento Ciudad de Bogotá con el libro Hijos del fuego, del cual la crítica señaló su afortunado ejercicio de recreación y ficcionalización a partir de reconocidas figuras de la literatura universal. Dirigió el Taller de Literatura en la Biblioteca Darío Echandía de Ibagué. Falleció en Ibagué, en el año de 2006. 



Hugo Ruiz

Nació en Ibagué el 15 de octubre de 1942. Ejerció el periodismo en prensa, radio y televisión y escribió diversas reseñas, críticas y comentarios de libros en diarios y revistas desde 1959. En 1981 publicó el compendio de relatos Un pequeño café al bajar la calle, reeditado con cinco cuentos más en 1996. Es coautor de los libros Protagonistas del Tolima Siglo XX, Pintores del Tolima Siglo XX, Músicos del Tolima Siglo XX e Ibagué: sus múltiples rostros. En 1998 publica un libro de ensayos titulado Textos para conciliar el sueño. Dirigió la colección Vida y obra, de su editorial Astrolabio, de la cual aparecieron, entre otros, detallados estudios sobre Borges, Cortazar, Hemingway, Proust y Cavafis. Falleció en Ibagué, en el 2007, dejando una novela inédita completa, llamada Los días en blanco



lunes, 25 de noviembre de 2013

Entropy (2012) de Jose Castro: el sórdido encanto de lo burgués



Por Leonardo Mora

sanagustinconfesiones73@gmail.com


En el marco del 5° Festival de Cine Corto de Popayán de 2013, fue presentado durante una de las sesiones de la Muestra Panorama –sección específica del festival- un breve y contundente trabajo fílmico del joven realizador colombiano Jose Castro titulado Entropy (2013) -su primer cortometraje de ficción- el cual surge como trabajo final en un taller de verano en New York Film Academy en el 2012, cuando contaba con 25 años. 

Entropy posee la capacidad de narrar magistralmente en tan sólo ocho minutos la manera en que la intimidad normal y cotidiana de una chica austriaca en un apartamento neoyorkino, se convierte paulatinamente en un sórdido secuestro y crimen por parte de una pareja que se vale de engaños y de una falsa confianza generada en su víctima. De sus múltiples aciertos técnicos y narrativos, podemos mencionar los siguientes: dos ángulos de cámara, extraños, inusuales pero estratégicos por su talante indiscreto, de voyeur -en una de las esquinas superiores de la recámara principal y en el piso de la sala- se encargan de crear una tensión visual en la cual los tres personajes se relacionarán y revelarán paulatina e inesperadamente. La actuación es bastante meritoria, especialmente la desplegada por Natalie Yesufu, la carismática chica de la criminal pareja, quien se roba definitivamente el interés por su carácter violento y por demostrar mayor insania que su compañero de crimen. 

La caótica edición de Entropy, no cronológica, le permite al espectador participar de modo más dinámico porque este mismo debe encargarse de atar cabos y hacer deducciones con respecto a la oscura historia. El realizador, Jose Castro, quien intervino en un conversatorio posterior a la proyección, señaló que su interés en este tipo de edición obedecía a asemejar el discurso de su filme a los procesos mentales humanos, los cuales al momento de dar cuenta de los detalles de una jornada o de un evento, lo hacen sin respetar el orden estricto de lo recordado, valorando cada detalle en diferente medida. Por otro lado, Entropy carece de musicalización, asunto que la dota de un dramatismo y de un nivel de realidad más efectivo.



Elementos tales como las locaciones cerradas, el estilo aburguesado de vida de la joven austriaca llegada a la gran ciudad, el modelo narrativo, la fotografía, y la cotidianidad irrumpida violentamente, remiten al cinéfilo a las formas estéticas desarrolladas por Michael Haneke en películas como Benny’s Video (1992) o El séptimo continente (1989). Entropy destila sobriedad y cosmopolitismo, y auguramos un gran futuro al realizador colombiano. Ver este filme en pantalla grande fue una afortunada experiencia que disfrutaron y agradecieron los asistentes al festival que buscaban motivos urbanos y citadinos. 




Ficha técnica:

Nombre: Entropy
Año:2012
Idioma: Inglés
Subtítulos: Español
Duración: 8:11
Director: Jose Castro
Productor: Jose Castro
Guión: Jose Castro
Director de Fotografía: Danny Rachnaev
Director de Arte: Sultan Al Saud
Sonido: Joy Wang
Reparto: Veronika Petrovic, Natalie Yesufu, Cedric Miro.




El famoso crayón oblongo / El puente (2025) - Una crónica poética y un relato breve de William Alexander Medina Méndez

 El famoso crayón oblongo                                            Salta cadáveres (1989) - Pedro Alcántara Herrán   "Eres esclava de...