domingo, 6 de diciembre de 2015

Las heroínas de la clase trabajadora: Dos días y una noche (2014) de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne




 Por Leonardo Mora
sanagustinconfesiones73@gmail.com


Dos días y una noche (2014) es un filme dirigido por los hermanos belgas Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne (conocidos especialmente por su trabajo en el intimista filme El niño, de 2005) que relata una realista historia sobre la lucha de una mujer para mantener su puesto de trabajo al mismo tiempo que se sobrepone a sus crisis depresivas. El filme manifiesta un manejo formal sin extravagancias visuales, sobrio, directo, limitado casi siempre a la cámara en mano y planos secuencias para enfocar primordialmente a los personajes: un estilo austero para hablar de una situación austera; sin lujos, sin arandelas, sin sofismas, Dos días y una noche se aleja de la insufrible manía de los directores actuales por complicarse visualmente, casi siempre para nada (a menudo las historias y las interpretaciones actuales dan lástima) y gana su rango fundamentalmente por su gran capacidad persuasiva, su nervio, su entereza, su sinceridad. 

     La cotidianidad de cierto sector de la clase trabajadora belga es expuesta con enorme habilidad por los directores, quienes hacen énfasis en la intimidad de la mujer, su vida familiar, y en las complicadas relaciones humanas cuando hay dinero y seguridad laboral de por medio. La línea entre el interés individual y la solidaridad para con los semejantes es puesta en entredicho en el filme: la mujer, al borde del despido, debe amortiguar su orgullo para convencer a sus compañeros de trabajo de que la auxilien; pero estos, por supuesto, también enfrentan sus diversos problemas personales, familiares y económicos, y se ven sujetos a elegir entre su comodidad y bienestar material, o el de su febril colega de trabajo. 



Marion Cotillard se muestra brillante y convincente en el rol principal y nos muestra su capacidad actoral, lejos de la mujer fatal o la diva caprichosa que a veces se le impone: asume con propiedad su condición de mujer trabajadora y logra que espectador se solidarice, la quiera y sufra junto a ella sus dificultades, porque su historia es la misma de millones de personas alrededor del mundo y es imposible ser indolentes ante tal situación: es una héroe del común que debe sostener su moralidad e integridad en medio de un sistema económico despiadado, y que lamentablemente obliga a todos sus integrantes a indisponerse entre sí: cada cual es obligado a resguardarse en una trinchera, a vigilar que su nivel de vida no sea vulnerado y a luchar para no perder unas condiciones mínimas de existencia arduamente ganadas. 

    Una vez más la dura cotidianidad interpretada fílmicamente demuestra su importancia y validez. Un vez más se comprueba que un gran director de cine (en este caso, la dupla Dardenne) es quien se muestra sensible ante sus circunstancias, quien logra cristalizar una historia con un gran sentido de intimidad y de observación del mundo, y no quien fastidia y se fastidia por lograr la toma más rara, sofisticada, pero irremediablemente inútil: algunos realizadores pretenciosos y “exquisitos” que tanta exaltación logran del público más tonto e ingenuo, quizás harían mejor en limitarse a hacer comerciales de TV y a no hacer perder tiempo mostrando su nula capacidad para crear algo artístico y con criterio.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Safe (1995) de Todd Haynes: La enfermedad que no tiene cura



Por Leonardo Mora
sanagustonconfesiones73@gmail.com




De este interesante y efectivo filme pudiera decirse en primera instancia que narra simplemente la historia de una mujer con una envidiable vida perfecta (bella físicamente, un impecable hogar en una zona exclusiva de Los Ángeles, un matrimonio con un hombre amoroso) la cual paulatinamente empieza a desmoronarse debido a la creencia inamovible de que su estado físico se está deteriorando por el nivel químico de contaminación presente en el medio ambiente. Como la película está ambientada a finales de los 80’s, valga recordar las peligrosas oleadas que los medios masivos empiezan a generar en la población con respecto a temibles enfermedades y epidemias a partir de la proliferación del SIDA.


       Pero si analizamos en detalle las cuestiones que Todd Haynes nos plantea plano a plano (fundamentalmente generales, valga anotar), llegamos a comprender que las razones que producen la caída de la bella ama de casa, de nombre Carol, pueden ser más profundas que un aparente malestar físico, y se remiten también a un flamante y engañoso sistema social, especialmente americano, en donde los individuos no logran encontrar bienestar emocional a pesar de la seguridad que les brinda un alto nivel de vida: hay quienes pueden caer en una desazón y ambigüedad existencial y empiezan a aplicar sus energías personales a la creación de monstruos temiblemente imaginarios que terminan por destruir la propia vida. 

         Por más que intenta amoldarse personal, afectiva y emocionalmente a su entorno, Carol no logra encontrarse a sí mismo: cae entonces en el flagelo de la hipocondría, y siendo ella una habitante del gran país del norte –con habitantes generalmente de alto poder adquisitivo y atomizados hasta lo enfermizo- podemos visualizarnos fácilmente la manera en que termina involucrada finalmente en las garras de esas famosas organizaciones tipo New Age –con algo de sala cuna y cuartel, como diría Estanislao Zuleta- que ofrecen sospechosos retiros y terapias físico-espirituales, amor prestado de Dios y de Cristo a montones, y ejercen una especie de “fascismo psicológico a través de incesantes charlas de motivación” (como diría Rob Gonsalves en un artículo sobre este mismo filme), posiblemente sólo para alcanzar grandes beneficios monetarios a costa del sufrimiento de los otros. 


 

       Hay que señalar que el poder persuasivo del filme recae de gran manera en la asombrosa y convincente actuación de Julianne Moore; construye su rol invistiéndose de una aguda timidez en su actitud hacia la vida, asumiendo una odiosa y mutilante jerarquía como ama de casa y ostentando una triste condición femenina de jarrón costoso que se dispone donde al dueño le dé la gana. Dosifica su decadencia magistralmente, sufrimos con ella las frustraciones cotidianas que desgastan su espíritu como una incesante lima de acero y observamos los tristes paliativos a los que acude, sin que ninguno sea capaz de curar su falencia “física”, la cual  sospechamos que lamentablemente es mucho más complicada que un simple salpullido o una simple congestión respiratoria.


       En materia técnica hay enorme efectividad: además de la abundancia de planos generales mencionada al principio, las imágenes nos muestran constantemente las interacciones de los personajes, especialmente Carol, con el medio que los circunda: el espectador siente la polución y el desorden de una megaciudad como Los Ángeles, se adentra en esos famosos entornos lujosos que pululan en los suburbios de esta ciudad, muy buscados por la clase alta, y nos ofrece diversos espacios de higiene y artificialidad excesiva en las que Carol se mueve cuando sus crisis se agravan. La música también ayuda a incentivar el suspense, y en su composición notamos gran influencia de los sintetizadores de los 80´s y sus sostenidas atmósferas ascendentes.     

      Vale señalar también la agudeza del director quien prefiere limitarse a mostrar las circunstancias a través de la cámara y los eventos transcurridos, sin permitirse caer en juicios morales en ningún momento de la narración: esta tarea deberá asumirla el espectador para que sea él mismo quien deduzca sus propias conclusiones.


       Safe es un filme que en su momento no representó mayor repercusión para la crítica, pero que el tiempo ha venido develando como una gran película, totalmente recomendada, capaz de suscitar interesantes reflexiones en nuestro tiempo con respecto al rol del individuo subsumido por las ciudades y el de las organizaciones que pretenden regular providencialmente la vida social y personal cuando esta parece desfallecer en una creciente inadaptación física y moral. 


lunes, 20 de julio de 2015

Dos poemas de Kazimierz Wierzyński (1894 - 1969)


Fotográfia anónima de dominio público. 1928. Vía Wikipedia.




Kazimierz Wierzyński (Drogóbich, Galitzia y Lodomeria, 27 de agosto de 1894 - Londres, Reino Unido, 13 de febrero de 1969) fue un poeta y periodista polaco, miembro y cofundador del grupo de poesía experimental Skamander junto a Julian Tuwim, Antoni Słonimski, Jarosław Iwaszkiewicz y Jan Lechoń.

      Su obra "Laurel Olímpico" (en polaco: Laur olimpijski, 1927), el cual idealizaba la gracia y la aptitud de los atletas, hizo que ganara la medalla de oro para la poesía en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928. Sus últimas obras, escritas ya una vez exiliado, son mucho menos alegres y positivas, pasando a un lado mucho más sombrío y comprometido con la conciencia y realidad social. "La Cosecha amarga" (1933) incluye poemas relacionados con los Estados Unidos. Otra de sus obras más importantes, "Campo de Batalla Olvidado" (1944) contiene relatos basados en la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, Wierzyński falleció en Londres, Inglaterra, el 13 de febrero de 1969.

      El grupo Sakamander estuvo inicialmente muy relacionado con la revista mensual literaria Pro arte y studio y con el Pod Picadorem Café en Varsovia. En 1920 creó su propia publicación, llamada "Skamander", nombre ideado por el poeta Jan Lechoń. Esta palabra proviene de Escamandro, dios griego que dio nombre al río Karamenderes en Asia Menor.

        
           Los jóvenes poetas fueron fuertemente influenciados por Leopold Staff y otros poetas neorrománticos. Sus principales objetivos eran romper los vínculos entre la historia y la poesía para poner fin a las funciones nacionalistas y patrióticas de la poesía polaca. También hicieron hincapié en la necesidad de restaurar la poesía a la gente común, devolviendo al uso del lenguaje cotidiano en la poesía, incluyendo coloquialismos, neologismos y vulgarismos. En contraste con los objetivos básicos del movimiento Joven Polonia, los miembros de Skamander evitaron incluir héroes semi-mitológicos como protagonistas en sus obras, sustituyéndolos por gente común.




Ven, espíritu del poder



Ven, espíritu del poder,

aumenta nuestras fuerzas

por encima de la razón, por encima del sentir,

por encima del llanto del hombre y la mujer.

Aumenta nuestras fuerzas,

por encima de las tumbas hermanas,

por encima de la desesperación de viudas y de huérfanos,

por encima de las llagas mordidas por el gas,

por encima de los bombardeos repentinos,

por encima del miedo, cuando uno aún no piensa en morir

y aún desea los labios de su amor.

Mira:

sujetos a la prueba inhumana,

forjados tantas veces en el dolor,

hacemos frente a la perdición,

luchamos por nosotros mismos y por el mañana.



Aumenta nuestras fuerzas

por encima de cualquier martirio,

por encima del cansancio

y la crueldad

y toda la demás letanía de las faenas,

danos el aguante de la piedra:

no soltaremos de la mano

la bandera de los pueblos.



Refuérzanos hasta el final.

Esta guerra debemos ganar

este otoño, este invierno,

o dentro de muchos años.

Refuérzanos por encima de la vida y de la muerte,

debemos luchar,

debemos luchar

hasta el último día,

hasta la última noche,

por encima de la razón, por encima del saber,

por encima de todas las tumbas.



Ven, espíritu del poder,

aumenta nuestras fuerzas.




En el mismo fondo


¿Si no bajas al mismo fondo

Cómo medirás la altura de la montaña

De donde caíste?



¿Si no despiertas a solas

Con la oscuridad que tus ojos llene

Cómo volverás a ver un día?



¿Si no cuentas tus fracasos

cómo distinguirás la debilidad del orgullo

y cómo volverás a levantarte?



Y cuando llegues a la fuente de las fuerzas,

incluso en el fondo y en la oscuridad,

al salir de allí

dime quién eres,

tiéndeme la mano.



 Los dos pemas aparecen en el libro Poesía Polaca: Antología, a cargo de la  Ed. Arte y literatura, en La Habana, Cuba. 1984. La antología se realizó con la colaboración de la editorial Literatura de Cracovia (1984). Edición a cargo de Marietta Suárez Recio. Traducción: María Dembawska y Samuel Feijón.




El famoso crayón oblongo / El puente (2025) - Una crónica poética y un relato breve de William Alexander Medina Méndez

 El famoso crayón oblongo                                            Salta cadáveres (1989) - Pedro Alcántara Herrán   "Eres esclava de...