viernes, 29 de septiembre de 2017

Todo el tiempo nuevo (2016): un diario de viaje de Lucía Vargas





Lucía Vargas, joven autora de procedencia argentina, en noviembre de 2015 efectúa un viaje por diversos lugares de Latinoamérica como "mochilera", y en octubre de 2016 publica un diario (y poemario) de su travesía en Bogotá, Colombia. A su vital y enriquecedora experiencia cristalizada la titula Todo el tiempo nuevo.

    La perspectiva del breve libro sobresale en la medida en que aboga por un tono personal de evidente sensibilidad y vuelo poético, que desea compartirnos una compleja búsqueda interior generada por los encuentros y desencuentros de la autora con el mundo y la gente que sale al paso, y no se limita a una descripción desabrida, periodística o que simplemente, hay que decirlo, se ufane de los lugares visitados. Se sabe que en nuestra época el ejercicio del viaje y el turismo, como casi todo lo que existe, han degenerado en un trivial e incontrolable consumo snob, y por ello es pasmosamente ínfima la cantidad de personas que se hallan en capacidad de comprender las implicaciones y los desafíos de llegar y habitar un entorno desconocido, y de trasmitirlos con interés e inteligencia. Antes bien, la voz del libro de Lucía manifiesta una constante interrogación consigo misma en contrapunto con los nuevos contextos, honestamente y con el corazón en la mano, en la que se ponen en entredicho dinámicas de diversa índole (afectivas, familiares, vivenciales, morales, memorísticas), y son capaces de expresarse en un lenguaje claro, limpio, meditado, a través de bellos pasajes que a menudo cobran gran altura  poética y hondura existencial.

   Lucía Vargas nació en Capital Federal (Buenos Aires, Argentina), pero se crió en Santa Cruz, tierra patagónica. Es licenciada y profesora en Letras por la Universidad del Salvador. Actualmente, reside en Buenos Aires y trabaja como docente dictando talleres de literatura presenciales y a distancia. Su próximo paso será viajar por Centroamérica, regresando a Colombia en diciembre de 2017, para avanzar en 2018 y llegar hasta México. A continuación presentamos un fragmento del libro, cedido amablemente por la autora. Esta es la fanpage del libro en Facebook: (https://www.facebook.com/Todo-el-tiempo-nuevo-130740564191633/)




Todo el tiempo nuevo
(Fragmentos) 

Lucía Vargas 


31 de enero de 2016| 11:03 hora local. La Paz, Bolivia



En el hostel que paré la semana pasada, tuve la oportunidad de conocer a Starling. Sí, su nombre real es ese y no fue producto de la decisión de sus padres sino de un notario que registró lo que creyó escuchar (según lo que dice ella que le contó su mamá).

    Como a los padres les resultó agradable, lo aceptaron, y es hasta el día de hoy que no recuerdan cuál era el nombre original con el que querían registrar a su hija. –Pero mis amigos me dicen Beba- afirma con una sonrisa.

   Beba estudia turismo y está haciendo sus pasantías en el hostel Ananay, siempre está atenta al huésped que se muestra con ganas de conversar, como yo, esa tarde que volví de las ruinas de Tiwanaku.

    Después de haber escuchado leyendas y mitos por parte del guía, decidí comentárselas como para, de alguna forma, corroborar si eran cuentos para turistas o verdaderos saberes populares. Resultó que no sólo era ineludiblemente cierto sino que era indiscutible. Con razones más que poderosas, Beba me lo confirmó relatándome una historia transmitida por su padre: Un día los vecinos habían encontrado algo escarbando la tierra y decidieron llamarlo. Ese algo era un tapado. Los tapados son tesoros de épocas indígenas antiquísimas que fueron enterrados desde hace muchos años. Además, Beba me aclaró que habían llamado a su papá por su carácter fuerte y referente de autoridad, porque no cualquier persona puede desenterrar un tapado.

- Porque es dinero del tío- dijo seria, refiriéndose al demonio.

El padre llegó y los muchachos más jóvenes empezaron a escarbar. En el momento en que la pala de uno de ellos tocó la caja que todos llegaron a ver, el joven se desvaneció y tuvieron que sacarlo de urgencia. La tradición dice que si el que intenta sacarlo es alguien débil o de poco carácter, el tío se lo lleva. Luego de socorrerlo, siguieron escarbando dos, tres metros, pero no encontraron nada. Beba me dice que eso suele pasar, si es que uno no se adueña de lo encontrado tirando un sombrero o una prenda ni bien se ve el tapado: 

-Cuando lo haces, estás reclamándolo como tuyo y el tío ya no puede llevárselo.

  El joven estuvo un par de días convaleciente, pero se recuperó. El tapado nunca más apareció.

Junto al hostel, esa misma tarde, conversé con Álvaro, sentados en la puerta de su galería. Estaba contándole sobre esos fetos de llama que vi disecados en el mercado de las brujas. Le pregunté para qué servían y fue la puerta para una de las historias más fuertes que escuché hasta ahora.

    Acá en Bolivia, la pachamama es muy respetada y honrada. Cada primer viernes del mes se colocan ofrendas en una mesa que oficia de altar en cada casa creyente. Hay desde estatuillas de animales, hasta confites y réplicas de billetes. Lo que se ofrece se ha comprado por el dueño de casa y debe ser sahumado y bendecido. Si no, tiene que ser regalado por alguien que te desee el bien, la buena fortuna, el dinero, el trabajo, la salud, el amor, y lo represente en una alasita (reproducción miniatura del símbolo, entiéndase: billetes, animales de porcelana, botellitas, confites). Es importante saber que cada gran paso en la vida de uno o de todos los miembros de una familia, debe ser acompañado de un rezo y una ofrenda para la protección. Se busca la aprobación de la madre tierra, su consentimiento es la clave de un buen porvenir. Es entonces que la construcción de una casa debe ser respetada desde los cimientos. 

-Se hace un hueco en la tierra y se crema el feto- Álvaro lo dice en un tono neutro, casi como si fuera algo natural. Pero el tono de su voz cambia ni bien continúa su relato.

-Eso en las casas de familia, pero dicen que aquí, en la ciudad, al tener los cimientos listos para un edificio, se entierran personas vivas.

     Se me puso la piel de gallina. Insistí.

-¿Cómo personas vivas?- Necesitaba saber más.

-Aquí en La Paz existe mucha pobreza, mucho indigente. Y existe un lugar que ellos conocen en donde pueden acercarse a recibir comida y agua, mezclada con alcohol. Todo se ofrece a través de un hueco en la pared. Se da todo lo que se pide, hasta que la persona deja de pedir. Ellos saben que van a morir. Es un lugar para eso. Cuando se construye un edificio, se reúnen indigentes que acepten comer y beber en los cimientos, hasta que la borrachera los duerme y son enterrados vivos.

    Tardé un rato en poder decir algo. Pensé en todo lo que había escuchado en el museo. La tradición de los sacrificios humanos siempre ha sido así: personas que eran elegidas, que eran sometidas a beber y a inhalar rapé hasta quedar en un estado de sueño o coma alcohólico, para ser enterradas y sacrificadas. Todo era visto como algo necesario, como parte de un ciclo fundamental que daba sentido a las cosechas y así, a la vida de toda la comunidad.

   Entonces, ¿Cuánto es el tiempo físico que pasó desde aquellas momias que vi en el museo y estas personas indigentes fallecidas en construcciones?, ¿Cuánto puede modificarse o no una cultura desde sus primeras tradiciones? ¿Cuál es el límite entre el derecho y el deber?

-Claro que es un mito urbano, no se sabe si es verdad en realidad- dice Álvaro, como intentando volver al siglo XXI desde un salto en su discurso. Pero algo en sus ojos me dice que, en el fondo, no duda de estas cosas.






sábado, 16 de septiembre de 2017

Payasos, terror y otros refritos: IT (2017) de Andrés Muschietti



“IT”/ ANDRES MUSCHIETTI / 2017 / 135´ / CANADÁ-EE.UU / CLASIFICACIÓN: +16 / TERROR CONTÉMPORANEO / ***


“Las comparaciones que se hacen de ingenio a ingenio, de valor a valor, de hermosura a hermosura y de linaje a linaje son siempre odiosas y mal recibidas” 

(Miguel de Cervantes).

Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com


Debemos agradecerle al argentino Andres Muschietti porque su segunda incursión cinematográfica es una recuperación muy original y divertida de todo el barroquismo y el imaginario monstruoso que caracterizó al cine de terror de finales de la década de los ochenta; Muschietti no conoce modales, y se atreve a re-diseñar el universo truculento detrás de “IT”; todos sus engendros y los ataques del payaso bailarín son provocadores, afilados, dantescos, ácidos y muy entretenidos. Cuando se trata de sacudir al espectador, el argentino ejecuta con precisión, saltamos como palomitas en el fogón, se obtiene el efecto y en ningún momento se nos arrastra a la parodia; fue el paroxismo gráfico el que marcó la decadencia de muchos filmes de horror de hace unos treinta años y el que obligó al género, ya en los noventa, a buscar formas y maneras más limpias a la hora de coreografiar la aversión y el miedo.

       Sin embargo, cuando ese mismo director incursiona en el drama, cuando pretende examinar con lupa psicológica tanto a sus personajes como a la disímil adolescencia o simplemente, quiere juntar el resto de elementos necesarios para que la realidad y el tiempo de Derry Maine funcionen en una película de más de dos horas, desfallece, se queda corto. 



No lo tuvo nada fácil, “IT” - “El Coso”, “Esa Madre” ó “La Wea” -títulos usados dependiendo del país y del mercado en el que me leas- es otra novela del tantas veces adaptado, siempre rentable y algo subestimado Stephen King. “Eso”, el nombre más literal en castellano, ya había conocido una adaptación a la pantalla chica (Lee Wallace; ABC 1990) apoyada en el registro espeluznante aunque natural de Tim Curry como Pennywise, y en un casting con dejo perturbado, que convencieron tanto al público como a la crítica con una puesta en escena onírica y surrealista. 

    En la versión de 2017 Muschietti peca de tímido y de superficial, se le siente más cómodo con la sangre, el espectáculo y el trastorno y se limita a calcar diálogos, estilos, situaciones y caracteres: bien de la película anterior, bien de otras adaptaciones de King (“Stand by Me”, Reiner, 1986) y en mayor medida de la aclamada serie de Netflix “Strange Things”, un producto del que el director sólo se logra diferenciar gracias a la interpretación y el papel encargado al joven Finn Wolfhard (Mike/Richie) posiblemente el otro gran aporte de su película. 



Las nuevas generaciones que tienen por primera vez contacto con “IT” a través del trabajo de Muschietti, saldrán más que satisfechas y seguramente la encumbren como su película de terror del año, o incluso, inauguren a su manera un nuevo culto. A la fecha la cinta, primera de dos entregas, ha recaudado más de 150 millones de dólares de una inversión de 35). 
     
     A todos los demás, a los que tuvimos la dicha/desgracia de entrar en contacto con su contenido con anterioridad en otros formatos, nos parecerá otra buena película de sustos, de esas para pasar el rato pero que no te mandan a la cama ni chalado ni ansioso. Ya poco nada o nadie nos asusta, nada nos gusta, nos amargamos con facilidad, nos hicimos viejos.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Francia ya no es como antes: Mi viaje a través del cine (2016) de Bertrand Tavernier




MI VIAJE A TRAVÉS DEL CINE FRANCÉS / BERTRAND TAVERNIER/ FRANCIA- 2016 / 201 min. / CLASIFICACIÓN B: MAYORES DE 12 AÑOS/ DOCUMENTAL/ **** 1/2



“Cineastas que creen que el cine puede hacer que las cosas se muevan, que creen como me decía un día Renoir que hay que hacer una película pensando: ¡Vamos a cambiar el curso de la historia!, también tienen la humildad para pensar que si conmueven a dos personas, han conseguido algo extraordinario”.

B.T

En una interesante y provocadora investigación científica muy reciente, se ha logrado demostrar cómo la incidencia de factores del tipo migración descontrolada, disgenesia y el controvertido, aunque muy pertinente, “Efecto Jensen”, han sido determinantes para que los niveles de inteligencia de la población francesa hayan disminuido 4 puntos en los últimos diez años (Dutton & Amp; Lynn, 2015). 

  Sin necesidad de entrar en querellas que nos permitan justificar como la genética sigue siendo el elemento más determinante en el desarrollo de la inteligencia y de la cultura, vemos en el extenso pero inagotable documental: “Voyage à travers le cinéma français" del talentoso Bertrand Tavernier (“La mort en direct”, 1980; Laissez-passer, 2002), una hermosa antología presentada en formato de entrevista cuidadosamente coronada con una ingeniosa edición, en la que se estudia el momento de mayor esplendor de una cinematografía, un país y una sensibilidad actualmente en decadencia.

   Por supuesto, ya asomará la academia materialista dialéctica-ideológica arguyendo que tal cosa es imposible, pero seamos realistas: ni Leos Carax, Claire Denis, Jean Pierre Jeunet ó Olivier Assayas - críticos mordaces a su manera precisamente del maremagnum multi-etnico e intelectualoide y del fiasco colonizador de la nación del “Coquelet” - alcanzan para igualar el listado de autores revolucionarios que de una manera sencilla y amena Tavernier nos comparte y analiza en más de tres horas. 


  Bertrand agarra anécdotas de su propia vida, de sus emociones, de su experiencia cinéfaga y de su profesión, para decir cosas mucho más valiosas y trascendentes que el “camionado de chorradas” que muchas facultades humanistas latinoamericanas siguen extrayendo de la también fallida narratología (Carrillo Canán, 2013).

  La infancia, adolescencia y madurez de Tavernier transcurren en los difíciles días de la segunda guerra mundial, de la ocupación germana y de la complicada recuperación posterior al conflicto bélico. En este escenario sus días transcurren amenizados por las obras maestras y “menores” de genios como Jacques Becker, Marcel Carné, Jean Renoir, Jean-Pierre Melville, Robert Bresson Claude Sautet ó Edmond T. Gréville. En el filme, el director no pasa por alto los aportes estéticos de los autores de la reconocida “Nouvelle Vague” pero tampoco se detiene demasiado en apologías, un aspecto que probablemente decepcione a los más “aventajados”, y en cambio, sí realiza un apasionante escrutinio en la música y los compositores que aportaron a forjar la leyenda y que terminaron en su mayoría, condenados al ostracismo, verbigracia: verdaderos pioneros del nivel de Maurice Jaubert ó Joseph Kosma.

   Tavernier tampoco se instala en el chovinismo y reconoce a la primera industria de Hollywood y a varios maestros americanos y alemanes su innegable influencia, además de todo aquello en las producciones tricolor, ante dichos aportes avanzaron. En un ejercicio entusiasta de intimidante erudición, el francés argumenta sin muchos rodeos, como son la imagen, la interpretación, el sonido, el semblante de Jean Gabin, el carácter de Eddie Costantine y sobre todo, el ingenio y la precisión con la cámara o cortando carretes de tipos como Claude Chabról ó Jean Vigo, los que realmente configuran un corpus artístico adelantado a su tiempo.


   Es una lastima que pueblos como los Galos ó los Normandos o los Francos se haya desangrado en tantas guerras y que ahora las otrora femmes fatales, sean meros esperpentos que solo saben exigir derechos y licuados en el útero. Es muy probable que dentro de cincuenta años todo lo que nos muestra este muy recomendable “Voyage…” sirva como memorial de agravios de la opresión de la raza más odiada actualmente, pero a la que curiosamente le debemos casi todo, me refiero a la raza blanca y a su “perverso proyecto opresor”.

Herbert Neutra















  

20 - 21 (programa n° 0): "Oknotok" (1997 - 2017) - 20 aniversario de "Ok Computer" de Radiohead

   

Con satisfacción presentamos en Colectivo audiovisual Zerkalo el primer programa radial de  "20 - 21", innovación y vanguardia sonora en los últimos dos siglos, a cargo de uno de los mejores jóvenes críticos musicales de Latinoamérica, el colombiano Herbert Neutra, radicado en México D.F. y colaborador habitual de nuestro blog.

     Este Podcast n° 0 indaga en el nuevo lanzamiento de Radiohead "Oknotok" (1997- 2017) (20 aniversario del mítico y fundamental Ok Computer) y en algunos proyectos sonoros que han hecho parte de la historia y de las innegables influencias para la mítica banda inglesa. Los invitamos a escuchar este primer viaje lleno de referencias y discusiones sobre los artífices del sonido contemporáneo, y desde luego, de una elevada e inteligente programación musical.














domingo, 20 de agosto de 2017

Plegaria para el buen vivir (2017): un poema de Daniel Padilla Serrato

Dante y Beatriz (1884) - Henry Holiday

Daniel Padilla Serrato es poeta y escritor de origen colombiano. Ha publicado tres libros de versos: "El espejo dormido" (2012), "Licor de Lodo" (2014) y "La persistencia de lo inútil" (2016). Adelantó estudios de Maestría en Literatura en la Universidad del Tolima. Actualmente reside en Ibagué, Colombia, y labora como docente y tallerista de literatura en la universidad mencionada.  Daniel es colaborador habitual de Colectivo audiovisual Zerkalo.


Plegaria para el buen vivir

Daniel Padilla Serrato


Señor, hazme un hombre silencioso, triste y solitario.
Que mi alegría no se convierta en esperanza,
que nunca alcance la satisfacción de mis sueños,
que me regocije cuando Tú, Señor, bendigas al mediocre y al ruin
con prosperidad sin límite.
Haz de la estupidez nuestro único horizonte.
Colma a los asesinos de salud, tranquilidad y bienaventuranza
pues de ellos es tu misericordia.
Reserva celosamente para mí la desdicha, el polvo y el fracaso.
Úngeme con desgracia y pena
y sella mi boca si el poderoso me humilla y medra a costa de mi vergüenza.
Ensalza al soberbio.
Maldice al justo.
Señor, que mis hijos olviden mi nombre,
que en vida mi corazón sea negro nido de gusanos,
que se tuesten mis pulmones y mi lengua
antes de musitar una palabra insolente.
Extirpa mi rabia.
Deja sólo la sumisión y la obediencia.
Dobla mi cabeza, mi lomo y mis rodillas.
Glorifícame Señor con el hastío y con la horca
y que en el día final
rojas heces brillen
en el fondo de mis pantalones.
Amén.

martes, 18 de julio de 2017

La vuelta de King Crimson: crónica de una alta presentación en México





KING CRIMSON, TEATRO METROPÓLITAN , CIUDAD DE MÉXICO, 16 DE JULIO DE 2017 **** 1/2



Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com



A diferencia de lo ocurre con la mayoría de la decadente escena del rock progresivo británico, Robert Fripp y los suyos parecen ser el único acto que sabe reinventarse mediante una puesta en escena de naturaleza fractal, en la que no solo se optimiza el repertorio clásico sino que siempre se tiene algo distinto y nuevo que ofrecer. No es de gratis que el anuncio de una gira de King Crimson genere tanta expectativa dentro de su pequeño aunque selecto y fiel grupo de seguidores; un público igual de exigente que agota con velocidad las entradas ante el anuncio y que no se conforma con los ridículos números de bandas como Yes: hoy por hoy, abuelos virtuosos que ya deberían jubilarse y parar de volver sobre los mismos lugares comunes con su plantilla de integrantes rebuscados que más parecen un grupo tributo reuniéndose para celebrar la nostalgia; en esta bolsa también caben los pretenciosos conciertos del siempre políticamente correcto Rogelio Aguas: un activista antes que artista más preocupado por acomodar su panfleto, abusando de la pirotecnia y el artificio mientras cobra las ganancias del legado de los monumentales recitales de los extintos Pink Floyd. Por fortuna KC corta con todo esto y debe sus treinta años de existencia precisamente a esquivar cualquier intento de caricatura de su música y de sus espectáculos. 



Con la publicación del raro registro en vivo “Radical Action to Unseat the Hold of Monkey” (DGM, 2016) Fripp le hizo saber al mundo que su Hidra de Lerna no andaba ni herida ni desahuciada, y que simplemente, como el animal mítico, se escondía en el inframundo paciente a la espera de resurgir con más cabezas, siete para ser exactos, que, con motivo de un tour por Norteamérica, se convirtieron pronto en ocho. De esta misma manera también se multiplicaron las fechas de regreso de la emblemática formación a tierras mexicanas, un país que no visitaban desde 1996 y en el que primero agendaron dos días, luego un tercero que no dio abasto y al final un total de cinco presentaciones.

   Eran las 18:59 del pasado domingo, cuando en un acto inédito y sin precedentes en los eventos masivos en la capital azteca, todas las butacas del precioso recinto de inspiración Art déco estaban ocupadas; dentro de la multitud muchos hombres mayores de tallas grandes, forrados en playeras XXL, algunos jóvenes con semblante de estudiantes de conservatorio y unas cuantas y poco agraciadas féminas que lamentaron el momento en el que una voz en off, primero en castellano y luego en inglés (a cargo del propio Robert Fripp) solicitaba apagar y abstenerse de usar “esos maravillosos dispositivos tecnológicos llamados celulares” mientras el grupo estuviera interpretando en el escenario. Un minuto después, por el lado derecho subía Pat Mastelotto y detrás del ecléctico baterista, el resto de la plantilla: un equipo en el que se reúne lo mejor del pasado el presente y el futuro del rey carmesí. De inmediato se escuchan las primeras notas de la introducción colorida y percutiva, aquí elevada al cubo, de “Larks' Tongues in Aspic I” (Island;1973); Fripp se pone sus audífonos y ataca con sus gruesos riffs para desencadenar el carácter poderoso y metálico del tema. La acústica del metropolitano se pone a prueba con las complejas exploraciones del ahora aprendiz de brujo y cantante Jakko Jakszyk, quien presume una guitarra con el acabado de la portada del debut discográfico de la banda, y de la precisión y músculo grave del irremplazable Tony Levin. Minutos más tarde el legendario Mel Collins despliega su primer solo de flauta de la noche y aprovecha para coquetear con fragmentos del himno nacional que terminan de des-pelucar (Mex. = Sin. Des-guapar) a la audiencia local. Sin darnos tiempo para vitorear empieza “Pictures of a City” tema original de “In the Wake of Poseidon” ( Island; 1970) un corte que parece escrito para el registro vocal de Jakszyk y que la enérgica combinación de la triada de bateristas y las melodías del saxo de Collins llevan al frenesí en sus pasajes instrumentales. 



Bill Rieflin (Ministry, Swans, R.E.M) ahora al mando de los teclados se encarga de liderar una pausa ambient apoyándose en los arpegios medievales de Fripp y las oscuras notas del contrabajo eléctrico de Levin y nuevamente el Saxofón de Mell en “Cirkus” (Lizard, Island; 1970). Para “VROOM” (THRAK, E’G; 1995 ) Levin no abandona su instrumento y crea la antesala perfecta para que los siete restantes descargen toda su vitalidad en uno de los temas más experimentales de la era del “doble trio” crimsoniano. “ Hell Hounds of Krim” (DGM, 2016) es uno de los temas inéditos del ya mencionado RATUTHOM y el primer round en el que Mastelloto, el minimalista Jeremy Stacey y el más agresivo Gavin Harrison (Porcupine Tree, OSI) plantan cara a una espiral poli-rítmica. Del mismo disco es la secuencia “Meltdown-Radical II”, más emparentada con el sonido industrial de sus últimas grabaciones; al cierre de la misma, los fragmentos electrónicos ejecutados por Pat y el acople con la guitarra de Fripp se roban el aplauso. El auditorio se levanta de la emoción para recibir casi por reflejo la increíble e imposible “Level Five” (The Power to Believe, Sanctuary; 2003), aquí magnificada por el talento de una hidra octo-cefálica que amenaza con tragarse a los asistentes: estamos ante uno de los dos mejores momentos de la noche. 



King Crimson nos permite un respiro para recuperar la olvidada y pastoral “Islands” (Islands, Island; 1971); nuevamente Jakko demuestra porque es el más indicado en la nueva nómina para desempeñar las responsabilidades vocales. Rieflin y Collins coronan un pasaje melancólico y dramático que contrasta con el acto siguiente: una interpretación algo bizarra para el tono más ochentero de la clásica “Indiscipline" (Discipline,E’G; 1981), tal vez en esta oportunidad se echa de menos la esquizofrenia y maneras desquiciadas de Adrian Belew al micrófono. 

   INTERMEDIO : Todos aprovechan para ir al baño, la fila es tan larga como la mayoría de canciones de KC, los más arriesgados aprovechamos para preguntar por un whisky, una cerveza o una copa de Sangre de Toro en la barra. 



    Para la segunda parte, el octeto nos recibe con la caótica “Neurotica” (Beat, E’G, 1982); nuevamente se ofrece una versión muy distinta del tema aunque ello no le impide a Levin lucirse con su icónico Chapman Stick; con la suite “Lizard ”/ “Epitaph”, la banda hipnotiza y seda a los otrora inquietos y ansiosos espectadores, algunos, los más grandes, logran conmoverse hasta la lagrima. Sin permitir que la ovation debout termine, Robert Fripp descarga la jazzy “Easy Money” (Larks' Tongues in Aspic, Island; 1973) y todo el mundo, posiblemente por la venta sin receta ni identificación de alcohol, estalla en gritos al reconocerla: es tanta la alegría del respetable, que los músicos deben esperar a que se restaure el orden en la sala para desempolvar otro par de joyas menospreciadas en su tiempo, en este caso “The Letters” y “ Sailor´s Tale” (Lizard, Island; 1970); en esta última Fripp parece poseído despedazando cualquier técnica para tocar escalas en su afinada lira llegando hasta a tambalearse de su asiento mientras que muchos de los presentes se preguntaban si es posible imaginar en lo consecutivo una encarnación de King Crimson sin sus tres batuqueiros. 


Un segundo respiro lo tenemos con “Exile” (1973) tema deudor de las sonoridades folklóricas de Europa del este que creó el paisaje propicio para la burbujeante “The Talking Drum" (1973); nadie le quita la mirada a Levin y sus Funk Fingers ni se percata de la embestida de “Larks' Tongues in Aspic II” (1973). Para este instante ninguno discute la supremacía de esta hidra, Hail Hydra! Cuando “Starless” (Red, Atlantic;1974 ) hace su entrada todo el teatro se ha rendido ante el talento de King Crimson y ha olvidado por completo el estreno de la nueva temporada de “Game of Thrones”. En los momentos más sublimes de la pieza el auditorio se ilumina completamente de rojo; todos se ponen de pie y la mayoría parece hechizada por una fuerza oscura como en una de esas películas de Dario Argento. El tema termina, todos aplauden, chiflan y piden más, la banda se retira para regresar dos minutos después y dar la estocada final con sus dos obras más populares: “The Court of the Crimson King” y “21st Century Schizoid Man” (Island; 1969), en el primero la muchedumbre corea, en el segundo ya “vale madres” conservar la postura, sobretodo con el estruendoso y bailable solo de batería de G. Harrison. A los adultos mayores se les revienta el ácido que guardaron desde la adolescencia, a los adolescentes ya no los impresiona tanto TOOL y a las feas ahora les aflora la sensualidad y la virtud. 

    Se acaba el show, tiempo para un par de fotos y aplaudir sin temor a sacarse callos en las palmas, se abren las salidas, muchos se quedaron esperando la versión de “Heroes”. Otros salimos en chinga, mañana hay que madrugar y tendremos que exprimir el recuerdo, los King Crimson descansan pero aún les queda mucha tela de donde cortar. Ah, y dos conciertos más, por lo menos en tierra picante.


sábado, 17 de junio de 2017

El ciudadano ilustre (2016) de Gastón Duprat y Mariano Cohn: Lo ilustre de ser escritor







Por  William Medina
androidemurnau@gmail.com


La vida humana misma puede ser casi puro caos, pero el trabajo del artista –lo único para lo que éste sirve- consiste en tomar esos puñados de confusión y cosas disímiles, cosas que parecen irreconciliables, y juntarlos en una armazón y darles algún tipo de forma y significado.

Katherine Anne Porter / El oficio del Escritor (1968).



Crearle un mundo a unos personajes, nombres, motivaciones, sentimientos, dejarles pasear y rondar por las mentes y deseos de los lectores, es quizás, parte esencial del oficio del escritor. Pero también, es debido reconocer, que las experiencias de vida, los lugares, nombres y personas, que componen su entorno y existencia, hacen parte de su universo literario.


   El ciudadano ilustre (2016), es una película argentina dirigida por Gastón Duprat y Mariano Cohn, con una sobresaliente actuación de Oscar Martínez, que bien le mereció el premio Volpi, a mejor actor principal, en el pasado festival de cine de Venecia. Por su parte, la película ha sido premiado con el Goya mejor película iberoamericana, entre otros reconocimientos, tan ilustres como su protagonista. Esta propuesta argentina se mueve entre la sátira y la comedia, ubicándonos en los pormenores del reconocimiento, pero también, en el vacío que dejan, distinciones tan relevantes como el premio Nobel de literatura (según Daniel Montavani).


   Daniel Montavani (Oscar Martinez) es un escritor argentino que goza de renombre internacional y gana el premio Nobel de literatura; esto no solo lo consagra, sino lo deja en ese espacio de reliquia o anticuario, en la postrimería de su obra y mundo ficcional, como lo corrobora el discurso de recibimiento del premio. Luego del aluvión de invitaciones y reconocimientos, llega a manos del laureado escritor una carta de su pueblo en Argentina, Salas, el cual le desea declarar ciudadano ilustre su mayor distinción. Pueblo al que no vuelve, hace 30 años de su auto declarado exilio, pero que es marco y referencia de su obra, todas sus historias se recrean en esta pequeña población. Finalmente el galardonado escritor acepta y con esto su viaje al pasado inicia.

   Salas es un pueblo pequeño, áspero, con una soterrada y mezquina relación con el pasado, pero que hace del recibimiento de su hijo más reconocido un acontecimiento; este se convierte en el centro de atención y frente a este desfilan, todos los pobladores y personajes que habitan. Los rincones calurosos de Salas, desde su mismo arribo, los eventos relevantes cuentan con su presencia: entrevistas, concursos, Daniel es invitado a almuerzos, cenas, inauguraciones, todo gira en torno al Nobel. Tanta atención va agotando paulatinamente el buen humor del escritor, y entonces se da el reencuentro con amores del pasado, amigos y enemigos, mientras una latente sensación de hastio y odio se cuece en los habitantes de Salas. 

   Los directores, se mueven entre el falso documental, con momentos de una sátira directa, que implican tanto la condición del artista y la relación con su obra, como los elementos que componen, la sociedad argentina (o al menos eso pareciera). Dividida en varios segmentos que suponen una mirada particular sobre la realidad en su conjunto o al menos la forma en la cual se presenta esta para el escritor, dejando entrever situaciones que van del humor negro a lo grotesco. Este terreno movedizo entre la comedia y la no-ficción enmarcan, una propuesta que da un tono particular a la historia, llevando al espectador por un recorrido, no solo por Salas, sino por los personajes, que han alimentado las ficciones de Daniel. Finalmente Gastón Duprat y Mariano Cohn, nos llevan por los entresijos de la sociedad, de un pueblo pequeño, pero aún más, por los personajes y espacios, que logran darle sentido a la obra del galardonado escritor.


   Al final el ciudadano ilustre resulta ser para Salas, un extraño, un foráneo, una pieza que no encaja en un espacio con sus propias motivaciones, que no van más allá de lo que brinda el provincialismo, el mismo que tanto repudia Daniel y que hizo evidente durante toda su estancia. El Nobel es expulsado del pueblo, desterrado, como si los personajes se revelaran contra su autor, una rebelión que conduce casi a la muerte, pero también al nacimiento de una nueva obra o mejor un capítulo más de la historia. Dejándonos claro que el trabajo del artista, inicia por el final, con las consecuencias de los actos, no con los actos mismos; por esto los hechos sucedidos a Daniel solo son importantes, en la medida en que afectan la vida, de éste y de quienes lo rodean y por supuesto, su obra, impregnada de personajes, de una notable y necesaria lejanía. Al final ¿qué tanto de ficción tiene la realidad?

El famoso crayón oblongo / El puente (2025) - Una crónica poética y un relato breve de William Alexander Medina Méndez

 El famoso crayón oblongo                                            Salta cadáveres (1989) - Pedro Alcántara Herrán   "Eres esclava de...