domingo, 21 de mayo de 2017

Hacia un cine puro: O Ornitólogo (2016) de João Pedro Rodrigues




O ORNITÓLOGO / JOÃO PEDRO RODRIGUES / 117 min. / DRAMA/ UNRATED/ PORTUGAL, FRANCIA, BRASIL. 2016.
★ ★ ★ ★1/2



Por Herbert Neutra

herbertneutra@icloud.com
La filmografía lusa sigue ganando terreno y atención en el escenario cinematográfico mundial. El desarrollo lento pero seguro de una estética y estilo propios y el aumento en las subvenciones para la creación, gracias a nuevos canales de distribución y a la comercialización, inversión y desarrollo de proyectos en conjunto con otras naciones, ha permitido que la mirada portuguesa, original-fresca-sugerente, sea hoy por hoy una de las industrias con más futuro del viejo continente.  

   Con una historia que comienza prácticamente con la invención del séptimo arte, Portugal ha pasado de tener unas cuantas películas importantes en la década de los cuarenta del siglo XX a superar la censura y ganarse un lugar en las carteleras, especialmente después de las consecuencias socio-culturales fruto de la Revolução dos Cravos en 1974. 



   Desde entonces, un proceso de consolidación tanto del quehacer documentalista como del fagocitismo de otras corrientes y vanguardias como el surrealismo, el Neo-realismo, el Cinema Novo, importado de la antaño colonia brasileña o el formato “soap opera“ televisivo, han impulsado la creatividad y la producción de largometrajes: así ya para el 2011 se estrenaron 22 películas y actualmente el número se acerca a la media centena. En los últimos 30 años se ha configurado una sensibilidad que se hace más auténtica y que sigue cautivando tanto a espectadores como a críticos en lo que bien podría tratarse de la explosión de un potencial que se habría sobrestimado. 

     El último cine portugués tiene en los trabajos recientes del veterano Manoel de Oliveira (“A Divina Comédia”, 1991; “Je rentre à la maison”, 2001 y “O Estranho Caso de Angélica”, 2010) una simpleza narrativa y una genialidad que en el uso de la paleta cromática se convierte en espiritualidad profunda; en la obra de Miguel Gomes (Tabú, 2012 y “As Mil e Uma Noites: Volume” 1,2, 3; 2015) una elegante y clásica composición visual de sueños, recuerdos e imágenes seductoras, en el arte digital devoto del alto contraste y las atmósferas hipnóticas y fantasmales de Pedro Costa (“Ossos, 1999; “Juventude Em Marcha”, 2006 y “Cavalo Dinheiro”, 2016) un talento que seguirá dando de qué hablar, e incluso en las incursiones del foráneo Raoul Ruiz, adaptando la compleja obra literaria decimonónica de Camilo Castelo Branco (“Mistérios de Lisboa”, 2010) un tratamiento vanguardista en el que se presenta un viaje etnográfico en el tiempo que para otros resultaría infilmable. 

     “O Ornitólogo” es otro eslabón en esa cadena de logros y autores que se hace más ancha y robusta. En su quinta película, el director João Pedro Rodrigues, quien ya alguna vez intentará convertirse en especialista de dicha ciencia, saca el máximo provecho del antecedente de fotogramas, idiosincrasia y técnicas que le preceden; ocupa la primera media hora del metraje en la explotación de panorámicas increíbles y en la observación minuciosa de los bichos emplumados, persuadiendo al espectador con el tono, la experiencia y la austeridad de un riguroso documental. Acto seguido y sin que apenas lo notemos, nos arrastra a otro tipo de película en la que explora la agonía y el éxtasis del observador de aves o tal vez de un santo patrono que aún no descubre su vocación; lo único seguro aquí es que Rodrigues nos mostrará una metamorfosis con la misma exquisitez y cuidado por las formas de la primera parte. 



     Empiezan a pasar cosas, a surgir más obstáculos, ocurren incidentes cargados de simbolismo, otros parecen relleno o una pura alucinación, aparecen personajes, a cual más, más bizarro y surrealista, situaciones sin ninguna conexión y bastante truculentas; llegados a este punto y en vez de complicarnos por entender como A conecta con B y entonces C , preferimos dejarnos llevar por la corriente caudalosa y disfrutar el paisaje: a fin de cuentas es cine, se trata de ver no de descifrar o comprender, aún cuando acercándose la segunda hora y después de renunciar a la busca de significados, lo logremos o por lo menos coincidamos en que el viaje ha sido entretenido. 

    “O Ornitólogo” es cine en estado puro, un filme diseñado tanto para públicos devotos del cristianismo como para fanáticos del multiplex, dispuestos a pagar por darse gusto con la pupila y las palomitas. “O Ornitólogo” es una investigación sobre el comportamiento animal de ciertas especies de una fracción del bosque ibérico y un manifiesto satírico queer en días de la decadencia moral y farsa del feminismo de la tercera ola. “O Ornitólogo” es otra película portuguesa, pero al incluirla en esa filmografía se tiene que aceptar que dada su volatilidad y su reto a la supuesta “naturaleza narrativa” del arte cinematográfico, hacemos bien agrupándola dentro de lo que más parece todo un nuevo género.



jueves, 18 de mayo de 2017

LOVELY CREATURES: The Best of Nick Cave and the Bads Seeds (1984 - 2014)



NICK CAVE AND THE BAD SEEDS / LOVELY CREATURES: THE BEST OF NICK CAVE AND THE BAD SEEDS, 1984-2014 / 5 h 48 min / MUTE-BMG


★ ★ ★ ★ ★

“Cause people often talk about being scared of change
But for me I'm more afraid of things staying the same
Cause the game is never won by standing in any one place for too long”

Fragmento de “Jesus of the Moon”



Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com



A mediados de 1983, The Birthday Party, una caótica, perversa, drogy y espasmódica banda de swamp-rock australiana se disolvía. Dos de sus integrantes deciden ponerse en contacto con un tal Christian Emmerich, un artista alemán autodidacta, obsesionado con el dadaísmo y con derrumbar edificios, al que ya habían contratado meses atrás para que fungiera de guitarrista en una de las últimas grabaciones del ya extinto grupo. Nick Cave, Mick Harvey y Blixa Bargeld se juntaron provisionalmente en Londres a fines de ese mismo año para dar forma al nuevo proyecto, después de atender algunos asuntos pendientes y compromisos contractuales e intentar con varios nombres, terminan por darse a conocer como Nick Cave and the Bad Seeds: lo de malas semillas deciden recuperarlo del EP final de TBP. Pasaría poco tiempo para que Barry Adamson, bajista de Magazine y Hugo Race completaran la causa; el compromiso estético era claro: trascender los encorsetamientos del post-punk y la onda gothic del momento, con una propuesta en la que el versátil registro vocal, las letras y el universo simbólico de Cave hicieran de columna vertebral, mientras que el talento de la pandilla de secuaces que le respaldaba configurará el resto del esqueleto.






Desde entonces, “cambio” es probablemente el adjetivo más certero para describir la música de esta, una de las agrupaciones más influyentes en la escena alternativa de las últimas tres décadas. El testimonio de ese (permanente) cambio se refleja en una nueva compilación en la que se han reunido por primera vez todos los universos sonoros posibles en el catálogo de Nick Cave and Bad Seeds. Esta selección de canciones es el primer bocado para todo aquel que aún sigue aplazando el privilegio de escucharles, y la posibilidad de comprender y argumentar, especialmente para los que presumen de mucho conocerles, cómo es que los distintos cambios de formación, -si aceptamos que en este caso se trata menos de un simple acompañamiento instrumental y más de una inteligencia colectiva- también han sido determinantes en su estilo y su música, llevándoles por una senda evolutiva en la que cada disco supone siempre un paso adelante. 

   “Lovely Creatures” se ha lanzado en varios formatos , siendo la opción de 4 discos (3 CD´s y 1 DVD) y un libro con memorabilia la más recomendada, sobre todo si se considera la relación cantidad-calidad-precio. En el primer volumen el oyente se sumergirá en las oscuras y profundas aguas de los primeros años del quinteto, años en los que Bargeld y su trabajo paralelo con el industrial juegan un papel importante; así nos encontramos de entrada ya con un rabioso y ansioso ritmo de piano que sustenta la esquizofrenia hecha canto de Nick, enfrentada a una serie de intervenciones de música concreta, ruido y líneas de bajo, en el track que sirve de título al primer LP: “From Her to Eternity”. La contra-parte puede buscarse en la dramática y melódica “In the Ghetto”, tema que hiciera famoso Elvis Presley y que en manos de NC & TBS´s adquiere un tono más sombrío, ó incluso en otras composiciones como “Sad Waters” ó “Straight to you”. Por otra parte, el explosivo blues-rock inspirado en la América profunda y la temática religiosa , otra característica de esta etapa, tiene en cortes como “Tupelo”, "Papa Won't Leave You, Henry”, “Scum”, "Up Jumped the Devil", “I’m Gonna Kill That Woman” y en el garage rock de “Deanna” más que suficientes ejemplos. Una faceta experimental y bizarra podrá disfrutarse en “The Carny”, “The Mercy Seat” y “Stranger than Kidness”. Palco de honor merecen tanto la colorida y bella “ The Ship Song” como el diálogo mediterráneo - fraterno de “ The Wepping Song”, igualmente disponibles en el disco uno.


El segundo disco reúne en su primera mitad, los que podrían considerarse los temas más populares y comerciales, aunque no por esto merecen menos atención, más bien su inclusión se justifica por sí sola, al tratarse de la etapa más exitosa y recordada del proyecto. Difícilmente algún neófito dudará de su valor artístico y el acople de cada uno de los integrantes balanceando sutileza y combustión. Desde el momento en el que pulse play, la secuencia: “Do You Love Me?” - “Nobody's Baby Now”- “Loverman” - “Red Right Hand”- “Stagger Lee”- “Where the Wild Roses Grow”, con su peligrosa y burbujeante mezcla de historias de amor, odio, obsesión, sexo, asesinatos, surrealismo y humor negro, se convertirá en su sección favorita de la colección. Adicionalmente, para aquellos que ya la han incorporado en su cancionero particular, les sorprenderá la cantidad de detalles y fuerza que han ganado, gracias a un minuciosa tarea de remasterización. La segunda mitad del volumen tampoco tiene desperdicio, ya que se completa con muchos cortes incluidos originalmente en otra de sus grandes grabaciones, el delicado y más emotivo “The Boatman's Call”, un larga duración en el que Cave y Co. se reinventaban recurriendo a un enfoque jazzy, gospel, minimalista y melancólico (“Into My Arms”, “People Ain't No Good”, “Brompton Oratory” y “(Are You) The One That I've Been Waiting For?”), en el cierre se agregan el lado B “Come into my Sleep” y el preciosismo de pop de cámara de “Love Letter”, “God is in the House” y “Shoot me Down”, secciones en las que es notable la presencia y al acabado final de los arreglos de Mick Harvey.


El último compendio presenta en su primera media hora un estilo más salvaje y rockero y otro folk y acústico, ambos tomados del maravilloso y bi-polar “Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus”. Dignos representantes de este larga duración son “Hiding All Away”, "There She Goes, My Beautiful World" y “Nature Boy” de un costado y “Breathless” y “O children” del otro . Más adelante, la experimentación, el garage y el flanco alternativo vuelven a tener cabida gracias a “ "Night of the Lotus Eaters" “Dig Lazarus, Dig” ó "We Call Upon the Author”, esta es una fase en la que la influencia de Warren Ellis (líder de Dirty Three) , fue fundamental al otorgarle un acento más vanguardista y contemporáneo al sonido del colectivo, una actualización que daría muchas pistas sobre la fantasmagoría presente en el disco posterior: “Push the sky away”; de esta obra ambient y madrigal se extraen “We No Who U R”, “Jubilee Street”, “Higgs Boson Blues” y “Push The Sky Away”. El escucha atento se convencerá de que el siguiente escalón creativo en la avanzada de NC & TBS será el de juntar a Leonard Cohen con Radiohead. 

    Si de valores agregados y de material inédito se trata, los coleccionistas adictos y fundamentalistas podrán deleitarse con un DVD en el que se toparán con un conjunto de entrevistas y material en vivo capturado de diversas fuentes como cadenas de televisión, filmaciones profesionales-amateur y archivo de varios festivales alrededor del mundo, otra evidencia de la impactante puesta en escena con sus distintas configuraciones, siempre ofreciendo una experiencia única que aporta todo tipo de matices ante las posibilidades y ventajas de las grabaciones en estudio. 


Destacan en este disco la contemplativa y contenida interpretación de “God is in the Hose” en Later... with Jools Holland o su reverso en “The Mercy Seat “, en un concierto ofrecido en Alemania como parte del Bizarre Festival en 1996, entre el cielo y el infierno se encuentran la toma de “Higgs Bosun Blues” en La Fabrique Studios en Francia y “From Her to eternity” en una modesta gira por Estados unidos en 1984. Versiones como la de “Hiding All Away” se hacen poderosas en su performance en el Brixton Academy en 2004, mientras que otras como “Brompton Oratory”, recuperada del programa MTV Live 'n 'Loud en 1997, son puro sentimiento y magnificencia. Todo el contenido del cuarto disco se ha distribuido aleatoriamente, lo que hace más interesante su visionado por si aún quedarán dudas de la relación directamente proporcional entre NC & TBS y la palabra cambio.



Como colofón se endosa un libro de 256 páginas editado cuidadosamente, colmado de fotografías inéditas, que bien funcionan como un divertido álbum familiar, un culmen de recuerdos en el que se reserva una que otra sorpresa suelta haciendo de separador; además, hay cerca de una decena de ensayos sobre la obra y las diversas etapas de Nick Cave and the Bad Seeds, en estos difícilmente se encontrará el nivel literario de Cave pero por lo menos han aportado, con su blasonadora sobreescritura a evitar algunos errores en esta extensa y pretensiosa reseña.“Lovely Creatures” no es un documento definitivo y perfecto sobre el grupo, pero se acerca bastante; es como el hombre, aquella creación del sexto día llena de todas las virtudes y errores, que Dios gestó para que dominara la tierra, pero que realmente esculpió para honrarse y castigarse a partes iguales.




miércoles, 26 de abril de 2017

Reseña sobre Once More Time with Feeling (2016) de Andrew Dominik, documental sobre Nick Cave and the Bad Seeds




"ONE MORE TIME WITH FEELING" / ANDREW DOMINIK/ 113 MIN. / DOCUMENTAL-MUSICAL / CLASIFICACIÓN B / ***** /2016 / 🇬🇧🇫🇷




Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com




Como parte de la muestra itinerante: "Ambulante 2017", y después de una espera de más de seis meses desde su estreno en algunos teatros del mundo, se presentó en varias salas de cine mexicanas “Once More Time with Feeling”, apoteósico documental filmado en 3D a cargo de Andrew Dominik (“Chopper”, 2001; “The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford”, 2007). La experiencia cinematográfica, musical y poética que le espera al espectador con este título se quedará corta en esta reseña, toda vez que“Once More Time with feeling” no solo se incluye como otro gran filme sobre la legendaria banda australiana Nick Cave and the Bad Seeds, sino que además supera con creces todo lo que se había visto en el agitado viaje iniciático “The Road to God Knows Where” (Uli M. Schüppel, 1990) y en la más biográfica “20,000 Days on Earth” (Iain Forsyth & Jane Pollard; 2014).



    Recurriendo a un estilo muy diferente y en casi dos horas, Dominik captura la esencia y parte de la inventiva detrás de uno de los mejores discos que ha grabado el grupo, aunque lo más interesante aquí, es el motivo, las circunstancias y el drama humano que permitieron que una obra de arte de la magnitud de “Skeleton Tree” (Bad Seed Ltd., 2016 ) pudiera alumbrarse.



    La muerte trágica de Arthur Cave, hijo de Nick, en Julio de 2015, después de caer de un acantilado en un abuso de LSD mezclado con Cannabis, supuso un punto de inflexión y un derrumbe emotivo para el cantante y para su esposa. A pesar de ello y aún lidiando con el duelo, Cave supo dar forma a lo incomprensible: a eso de tener que aceptar la provisionalidad de todos aquellos a los que amamos, admiramos y respetamos; llevó a letras, acordes y melodías la extraña regla de supervivencia que nos invita a asumir lo que ya no podemos cambiar en la vida y más bien nos obliga a persistir, y a seguir viviendo. Ese es el combustible que impulsa a la película, una suerte de estoicismo en el que siempre se balancean las alegrías y las tristezas, un raro antídoto con el que muchos mortales al final llegan a curarse.

    El director recurre en la puesta en escena a un sólido tono monocromático que intensifica los sencillos pero majestuosos planos de los músicos, el estudio y el equipo de grabación. Destacan también, el uso circular y entrometido del travelling, las luces estroboscópicas, el deslumbrante recurso de la fotografía a “contra-luz” y la saturación del brillo y el reflejo sobre el color negro. La conjunción efectiva de todos estos elementos hace posible que en muchos momentos nos sintamos parte de la música, de la escena y de las emociones que allí se están gestando, buena prueba de ello podrá obtenerse durante el visionado cuando discurre la interpretación de piezas como “Girl in Amber” o “Distant Sky”.

   El aporte narrativo viene de la mano del propio Nick, con las lúcidas y elocuentes respuestas que ofrece al documentalista en improvisadas y aleatorias entrevistas en su casa o en una limosina, complementadas con recursivas tomas de los alrededores londinenses e incluso, con uno que otro truco de post-producción que equilibra el aura oscura y algo fantasmagórica del largometraje, insertando cálidos registros policromáticos obtenidos de otros formatos.

    Las complejas capas de drones, música concreta y arreglos de cuerdas que caracterizan al vanguardista “Skeleton Tree” quedan al descubierto en las distintas escenas en las que se recrean los ocho tracks que conforman el album, y en las que puede verse y escucharse al resto de la banda -especialmente al no menos relevante Warren Ellis- completando con electrónica portátil, delicada percusión y discretos arpegios de guitarra, la voz y la intensidad de la interpretación del “crooner”. Nicholas Edward Cave es un artista que constata, una vez más, como el único camino posible para la realización personal y creativa de cualquier hombre es aquel que dicta el dolor, Andrew Dominik, por su parte, descresta, porque cuenta con la pericia y prudencia suficiente detrás del lente, para mostrarnos todo el brillo de semejante milagro.

jueves, 20 de abril de 2017

Arca (2017) : el más reciente trabajo sonoro-existencial de Arca (Alejandro Ghersi)






Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com




ARCA / "ARCA" / XL RECORDINGS / 2017 / 44 min. / ★★★★1/2 🇻🇪

“In homosexual sex you know exactly what the other person is feeling, so you are identifying with the other person completely. In heterosexual sex you have no idea what the other person is feeling… because you´re not a woman therefore you cannot feel or know what a woman feels”.

WILLIAM BURROUGHS (1980)


Se veía venir: el tercer larga duración del artista venezolano Alejandro Ghersi, mejor conocido en la escena electrónica como Arca, es una obra maestra y paradójicamente el mejor disco del mundo Alterlatino en lo que va del año; la grabación con título homónimo es su disco más personal, el culmen de una búsqueda de texturas y de una identidad sonora y el primero en el que se atreve con el canto; si su música ya era abrasiva y lisérgica ahora con la lírica Ghersi ha dado la estocada final, penetrando e infectando con letras sencillas y versos directos la consciencia y la emotividad del oyente. Cada corte en “Arca”, es una herida hecha por un clavo que se ha oxidado con todo el dolor, el desasosiego y una forma única , sin reparos, sin máscaras y muy sincera de amar.

     Arca, un DJ radicado en Londres con una carrera musical forjada en New York University, puede jactarse de un curriculum en el que se incluyen tres mixtapes, igual número de EP´s (“Barón libre” y “Stretch” 1 & 2; 2012-2014), la androginia bizarra y la síntesis monótona de su album debut ("Xen", 2014), la crudeza y organicidad en un intento por esculpir con beats y secuencias la deformidad- heredera del genio del Aphex Twin mas oscuro- de "Mutant" (2015) y además, celebradas colaboraciones, mezclas y producciones con nombres tan importantes del mainstream como FKA Twigs ("LP1", 2014), Kanye West ("Yeezus", 2013), Frank Ocean ("Endless", 2016) y Björk ("Vulnicura", 2015).



Con “Arca” el artista lleva sus obsesiones a un nuevo nivel en el que su talento, experto en generar estructuras de lava y esperma digital, se completa con una voz dulce y operática, en la que hasta la forma de respirar y el mínimo susurro cuentan. Como producto final tenemos el pop más enraizado y despechado que se haya escrito desde los días de Chavela Vargas, aquí sodomizado por capas de ambient, industrial, IDM y glitch.

    En el tema de apertura Ghersi canta desconsolado: "Quítame la piel de ayer / Una sombra de destellos en tu piel / Y de una vez de instancia / Tal vez / Sin ti / no sé nada", mientras tanto, paralelo, se erige una columna sonora cimentada con feedbacks que nos acercan al borde de un abismo. Más adelante en la preciosa "Anoche" y sobre la nostalgia por la pérdida, el ahora cantante, vocaliza: "Anoche yo te amé / y tú me dejaste trizas / Anoche yo soñé / Nuestra muerte simultánea / Anoche yo lloré / De felicidad, qué extraño me sentí". Tampoco se quedan atrás las secciones instrumentales, posiblemente lo mejor que Arca haya compuesto en su carrera, como puede comprobarse en el reprise de "Saunter", en "Urchin", en el ritmo dominatriz de "Whip" y en la excepcional "Castration".

    En "Sin Rumbo" Ghersi pone a prueba sus destrezas con el falsetto y nos recuerda cuan pesada es la desolación posterior a la ruptura: " No hubo advertencia esta vez / Y qué dolor /Qué amargura/ No saber /... no poder Sentirte / Poder besarte"; por otro lado, las cristalinas melodías y letra de "Coraje" podrían colarse, como un bonus track en español, en el etéreo y bello "Vespertine" (Björk, One little indian, 2001) e incluso, no se queda atrás,la pulsante y más comercial "Desafío", una parodia euro-dance que con su homo-erótico coro a muchos les resultará irresistible.

   En tiempos en los que palabras como amor, alma o sentimiento carecen de valor funcional, espiritual o evolutivo, se han trivializado o se han cambiado por memes y publicaciones arrogantes y descorazonadas, la sensibilidad de Arca y su sexualidad convulsa, visceral- aunque desprovista de frivolidad queer barata- nos recuerdan lo importante que es para nuestra existencia como humanos, sintonizar con todas esas palabras, vivirlas y entregarlas sin temor, puesto que nunca nos van a abandonar, solo podemos aprovecharlas, domesticarlas, hacerlas canción. "Ámame otra vez / Si te atreves".

viernes, 14 de abril de 2017

Nota sobre Making Space: How the Brain Knows Where Things Are (2014), libro de Jennifer M. Groh




Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com


Contrario a la idea caprichosa que aún defiende cierto sector del desprestigiado pensamiento post-moderno, existe una REALIDAD y dicha REALIDAD es independiente de la “re-significación linguística”, los mitos fumados de las culturas ancestrales pre-colombinas o la actitud del intelectual que se niega a tener certezas absolutas y al que nada le sorprende porque bajo su concepción desarraigada, la ciencia y sus más importantes antecendentes: el judeo-cristianismo y los aportes de las mentes de los primeros califatos, son discursos efímeros, aislados y posibles solo en una “subjetividad enajenada” impuesta por “Occidente” y el patriarcado. El colmo de esta perspectiva lo encontramos en la Estética, una disciplina que ha sido maltratada por las especulaciones de los hijos no reconocidos de Peirce y Saussure, los estudios de género o el materialismo histórico; cada uno ha forzado a su manera la investigación sobre el arte y su experiencia como la búsqueda de una serie de códigos y sub-textos, la reconstrucción de un historial de agravios contra la mujer ó la manida afirmación que reduce nuestra existencia como especie a una eterna lucha de clases. Así, según muchos “estetas” cegados por el humanismo, tendríamos unos ojos para ver el mundo y otros para ver el arte, configurados por algún sistema (de signos, perversamente machirulo ó capitalista) y esa seria la mejor explicación de porqué algunos logramos deconstruir una narrativa masculinizada de las elites en una pintura, una canción o una película y otros, posiblemente el proletariado, no.

   En la superación de tales imposturas, tan peligrosas como dogmáticas, es un placer encontrarse con libros elementales y certeros como “MAKING SPACE” ó de “Cómo el cerebro sabe dónde están las cosas”. La obra firmada por la profesora Jennifer M. Groh es la columna vertebral de los cursos de Neurociencias y Neurobiología en Duke University; en algo más de doscientas páginas acompañadas con sencillas ilustraciones, Groh presenta sin rodeos enigmáticos, apoyada en la química, la física y la medicina, la manera como nuestro cerebro diseña un sentido de ubicación espacial que considera una variedad de fuentes sensoriales y motoras, y cómo dicho sentido espacial es clave en la modelación de nuestras capacidades cognitivas, permitiéndonos descubrir los detalles más simples sobre esa REALIDAD que nos rodea, capacidad que afecta, de paso, la manera en la que pensamos y recordamos.

    “MAKING SPACE” incluye, entre otras, una explicación sobre la forma cómo nuestros ojos detectan la luz y deducen la localización y origen de la misma, un problema que ya científicos - ó los primeros y más rigurosos filósofos - como Demócrito, Alhazen o Kepler, que no Derrida, dedujeron. En una segunda parte la autora se interesa por las conexiones entre la visión y los sentidos del cuerpo (posición y tacto) y cómo es que nuestros cerebros detectan la configuración del mismo, un proceder que no es necesariamente líquido, y en el que se debe analizar el papel de las neuronas y la incidencia tanto del potencial de reposo como el de acción que transcurre en la membrana celular.
The fig leaf - Dibujo de Francis Picabia

      Explicada la relación entre cuerpo y señales neuronales, se procede a ofrecerle al lector un capítulo dedicado a la comprensión de la utilización de la posición espacial de las neuronas por parte del cerebro para organizar la información proveniente de los diversos estímulos del mundo exterior, respondiendo a cuestiones del tipo: identificación de dónde termina un objeto y dónde comienza otro, qué es el campo receptivo y cómo algunas neuronas se muestran mas sensibles a los bordes y los límites de ciertos objetos que otras. La organización cerebral de las sensaciones sigue el esquema de un mapa, insiste Groh, y ocurre tanto en la corteza visual como en la discutida “corteza somato-sensorial” (cuerpo dentro del cerebro). La disposición de dichos mapas es la responsable de las famosas sensaciones "fantasma" (muy frecuentes en personas con amputaciones) y el complejo trastorno de identidad de la integridad corporal.

     Uno de los apartados más llamativos es el títulado: “Sherlock Ears”, allí se pretende dar solución al rompecabezas de la organización del sonido, y es que nuestro cerebro en ese proceso, como un hábil sabueso, reúne varios tipos de pistas, incluyendo sutiles diferencias en el tiempo, la intensidad, el contenido de frecuencia y hasta el movimiento de la cabeza. Nuestros oídos no forman imágenes de sonidos y nuestros cerebros tampoco diseñan mapas para codificar su ubicación, dice.

    En la disertación también se abordan temas como los marcos de referencia y de navegación, esto es, los distintos entornos empleados por el cerebro para la organización de la información visual, auditiva y somato-sensorial y la misión fundamental que dicho órgano cumple en la transformación de todo tipo señales en nuevos marcos de referencia que faciliten la interacción entre estos sistemas sensoriales. Saber dónde estamos y cómo navegamos de un lugar a otro depende en parte del sistema vestibular, que es nuestro sentido del equilibrio, pero dicho sistema trabaja en conjunto con la visión y los sistemas motores para actualizar permanentemente nuestro sentido de posición y evitar que nos perdamos, anota Groh.

    En la parte final de “MAKING SPACE” se pretenden enlazar los distintos tipos de cognición con el sentido del espacio, como ocurre por ejemplo con la relación entre el espacio y la memoria, ya que al reflejarse esta en múltiples mecanismos neuronales ocupa múltiples regiones cerebrales, que al entrar en relación con las funciones espaciales terminan superponiéndose. Groh presenta una serie de teorías y experimentos que sugieren que el cerebro también usa estructuras sensoriales y motoras para pensar y razonar. involucrando un conjunto amplio de funciones mentales, que son moldeadas por los múltiples propósitos de la compleja infraestructura neuronal.

    Una fundamentación como la que ofrece este libro es obligatoria para todo aquel que pretende adentrarse en la disímil explicación de la belleza y la experiencia estética, como para aquel que simplemente quiera dar respuesta al interrogante que sirve de subtitulo del volumen; a fin de cuentas un buen artista busca principalmente provocar a nuestros sentidos empleando tecnología de diversa índole que a fuerza tiene que vérselas primero con nuestra experiencia REAL del mundo y después con nuestro marco conceptual, partido político y bagaje erudito. Dado que existe una REALIDAD fisiológica que a lo largo de nuestro paso por la tierra ha permitido que desarrollemos algo como la Cultura, es absurdo pasar por alto que dicha base permanezca intacta, como afirmar que ha cambiado radicalmente desde que bajamos de los arboles solo porque empezamos a hablar, leer ó escribir, la pregunta más bien es porqué nosotros sí y una ameba no. Esa cultura tampoco se limita a la transformación de la naturaleza, ni a las relaciones económicas, debe mucho a la idea de un Dios, al consumo de carne animal y no humana, al humor, a la optimización de roles acorde al sexo y diseño anatómico de hombres y mujeres, entre otras. Esforzarse por comprender todo lo anterior te permitirá valorar en sus justas proporciones la opinión de muchos críticos pretensiosos que van al cine a ver historias o que buscan códigos ocultos en una escultura, como además, esquivar la estafa de cualquier especialista en Neuro-marketing que te encuentres por la calle.

Making Space: How the Brain Knows Where Things Are / Jennifer M. Groh / Harvard University Press / 2014/ Pasta Dura / 256 pp. / ***1/2

Nota sobre Immersion (Piss Christ) (1987) de Andrés Serrano



Por Herbert Neutra

herbertneutra@icloud.com

IMMERSION (PISS CHRIST) / ANDRES SERRANO / 150 x 100 cms. / Fotografía- Vidrio- Crucifijo de plástico-Ámbar- Poliuretano-Orina? /1987/ 🇺🇸

       Desde su presentación a finales de la década de los ochenta, la fotografía de Serrano se hizo famosa por las interpretaciones aleatorias que distintos críticos y sectores de la sociedad americana quisieron otorgarle: estuvieron aquellos que vieron en ella un intento de activismo y sabotaje político a los valores de la cristiandad por parte del autor, algunos líderes religiosos que se ofendieron y pugnaron por la censura de la misma tíldandola - posiblemente por la poco convencional técnica con la que se materializó- como grotesca y banal y otros, que dentro de dichas instituciones atendieron a un “significado” menos blasfemo y la propusieron como una denuncia por parte del fotógrafo neoyorquino sobre la manera como la sociedad laica contemporánea ha olvidado y condenado como desechables los valores e iconos de la fé. (Beckett, 1998) .

     Es cierto que Serrano logró un reconocimiento importante en los círculos artísticos por el origen particular de algunos de sus materiales de trabajo ( fluidos corporales de todo tipo de sudor a semen, sangre ó heces) y también que, con la decadencia de las vanguardias del siglo XX se hizo complicado discernir dentro del arte de los últimos treinta años cuáles obras son simplemente hedonistas, vagas y superficiales y cuáles son portadores de un verdadero valor estético , con “Immersion”, no obstante, si deja de verse y empieza a divagarse, es normal equivocarse.

      En la imagen vemos a Jesus padeciendo en la cruz, yaciendo en un infierno carmesí , desangrándose a pleno sol, posiblemente, en el Gólgota, los recursos minimalistas empleados por el artista: una figura convencional de plástico sumergida en un liquido rojizo-amarillo , supuestamente la orina del autor, una captura fotográfica en primer plano de la escena y el positivado directo de esta en Cibachrome, se convierten en una bella pieza que nos ofrece toda la intensidad de la crucifixión e invita al espectador a sumergirse en el famoso momento, tantas veces descrito por evangelios como Mateo (27), Marcos (15), Lucas (22) o Juan (19).

     Escribía F. Dretske sobre el intento de análisis de cualquier tipo de información y el contenido proposicional de un tipo de señal: la “información” debe ser considerada como algo objetivo, natural, cuya existencia, generación o transmisión, no depende de la interpretación cognitiva de un posible agente, así cualquier acontecimiento que forma parte del mundo es una señal que transporta información que existe incluso antes de usuarios que la interprete (1987; cap. 6) . ¿Ustedes qué ven?.

P.S: Para más Inri del ateísmo académico , A. Serrano proviene de una familia católica hondureña, ha manifestado muchas veces su adscripción al cristianismo y su vinculación laboral con algunas instituciones eclesiásticas (las menos radicales), es bien conocida.

lunes, 10 de abril de 2017

El lado sensual del terror: Raw (2017) de Julia Ducournau


Por Herbert Neutra
herbertneutra@icloud.com


Desde su estreno el año anterior en el Festival de Cannes, este filme había generado gran expectativa, vendiendo como publicidad la anécdota de varios espectadores desmayados y otros cuantos vomitando durante su proyección. Finalmente se ha presentado masivamente en varias salas de cine del mundo y, aunque quien escribe presume de un estomago fuerte, hay que decir de entrada que “Raw” (“Voraz”, “Crudo”, “Grave”, “Freaking”) pasa la prueba del paladar como una película provocadora, bella, entretenida y sardónica, aún cuando apenas bordea la perturbación y la aberración digestiva prometida en su cartel; por supuesto para gustos hay colores y sabores y al final de su visionado, ustedes dirán si no les hizo falta usar los dos dedos y si efectivamente les cayó pesada.







     Justine hace parte de una familia de veterinarios y vegetarianos políticamente correctos, cuando la joven cumple los dieciséis se embarca en la tradición académica de sus parientes y se adentra en un mundo truculento, seductor y despiadado con todo aquel que no logra encajar. Justine es una adolescente retraída recién llegada a la universidad y todo lo que pasa a su alrededor, dentro de su cabeza y con sus hormonas es ya de por sí espeluznante. La debutante Julia Ducournau nos entrega un trabajo ambicioso en el que actualiza , adapta y rinde homenaje a títulos y nombres del terror moderno como “Suspiria”, Brian de Palma ó “Rabid”; e incluso se atreve con el costado más escatológico y eugenésico de Pier Paolo Pasolini.

   Cada plano en este largometraje es una composición estilizada y sensual de dichas influencias, en la que se olvida la previsibilidad del argumento y se enaltece la visceralidad de las imágenes, a veces en clave suspenso y la mayoría como una divertida comedia negra. Considérese a “Raw” como otro inteligente comentario sociológico sobre la decadencia del mundo liberal actual - junto a “Split” o “Get Out”, ambas curiosamente estrenadas durante lo que va del año- y ubiquémosla como una interesante película de culto a la que le falta algo de carne para convertirse en un verdadero clásico. RAW / 2016 / JULIA DUCOURNAU / GÉNERO: TERROR CONTÉMPORANEO / PAÍS: FRANCIA-BÉLGICA / CLASIFICACIÓN: R (+18) / DURACIÓN: 99 min. / **** 






















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